En lo que se describe como un ejercicio de "realpolitik" en tiempo real, Ted Sarandos, co-CEO de Netflix, sufrió un revés histórico este jueves. Mientras Sarandos se encontraba en la Casa Blanca realizando gestiones diplomáticas y comerciales, se confirmó que Paramount se alzó con la victoria en la puja multimillonaria por Warner Bros Discovery (WBD), dejando al gigante del streaming fuera de la jugada comercial más importante del año.
Sarandos, reconocido en la industria por su habilidad casi legendaria para las ventas y las negociaciones —de quien se dice popularmente en el medio que podría "venderle hielo a los esquimales"—, no pudo evitar que el acuerdo se le escapara de las manos en el momento más crítico. La noticia representa un golpe estratégico para Netflix, que buscaba consolidar su dominio en el mercado global de contenidos mediante la adquisición de uno de los catálogos más valiosos y antiguos de Hollywood.
Para dimensionar el impacto de esta noticia, Warner Bros Discovery es la empresa matriz de marcas icónicas que tienen una presencia masiva en México, tales como HBO, CNN, los estudios Warner Bros. y todo el universo de DC Comics, hogar de personajes como Batman y Superman. Para el público mexicano, esta transacción es de suma relevancia, ya que redefine el mapa de las plataformas de entretenimiento que operan en el país. La integración de estos activos con Paramount, liderada en esta operación por David Ellison, supone la creación de un nuevo titán mediático que competirá directamente por la atención de los suscriptores frente a Netflix y Disney+.
El desenlace de esta negociación marca un punto de inflexión para la gestión de Sarandos. A pesar de su presencia en los círculos de poder de Washington, la propuesta financiera y estructural de Ellison logró convencer a los directivos de Warner, consolidando una de las fusiones más importantes de la última década. Este movimiento estratégico deja a Netflix en una posición de presión, al no contar con la propiedad de licencias de cine y televisión de gran calibre que Warner posee.
Con esta adquisición, Paramount no solo fortalece su infraestructura de producción, sino que también adquiere una ventaja competitiva crucial en la denominada "guerra del streaming". Por ahora, Netflix deberá replantear su estrategia de crecimiento y adquisición de contenidos tras haber perdido la oportunidad de integrar a su plataforma las vastas franquicias que ahora formarán parte del ecosistema de Paramount.



