Netflix ha decidido dar un paso al costado en la métrica que durante más de una década definió el éxito en la industria del entretenimiento digital. En un movimiento que ha sacudido los cimientos de Wall Street y Hollywood, el gigante del streaming anunció que, a partir del primer trimestre de 2025, dejará de reportar sus números de suscriptores trimestrales y el ingreso promedio por usuario (ARM). Esta decisión representa un giro radical en la denominada 'guerra del streaming'.

Durante años, el crecimiento constante de usuarios fue el único indicador que importaba para los inversionistas. Sin embargo, con un mercado global que muestra signos evidentes de madurez y una competencia feroz de plataformas como Disney+, Prime Video y Max, Netflix busca ahora que el mercado se enfoque en indicadores financieros más tradicionales. El nuevo objetivo es la rentabilidad, el margen operativo y la diversificación de ingresos a través de su nuevo modelo publicitario.

Para el mercado mexicano, este cambio de estrategia es particularmente relevante. México se mantiene como uno de los territorios más importantes para la compañía en América Latina, siendo un bastión de consumo de contenido local y global. La reciente implementación de medidas contra el uso compartido de contraseñas en territorio mexicano fue, de hecho, el primer paso de esta transición. La empresa ha demostrado que prefiere tener menos cuentas, pero que cada una de ellas sea monetizable de manera efectiva.

Greg Peters, codirector ejecutivo de la empresa, señaló en su más reciente informe que la plataforma ha evolucionado significativamente. Con una base de más de 270 millones de suscriptores globales, el crecimiento por volumen ya no es la única historia que contar. Ahora, la apuesta se centra en la calidad del catálogo y en aumentar el tiempo de permanencia de los usuarios frente a la pantalla, un factor crítico para atraer anunciantes en su plan con publicidad.

Este 'retiro' de la batalla por los suscriptores marca el fin de una era de expansión desmedida y el inicio de una etapa de consolidación financiera. Para el suscriptor promedio en México, esto podría traducirse en una estrategia de contenidos más selectiva y posibles ajustes en las tarifas, mientras la industria entera observa si el resto de los competidores deciden seguir los pasos del líder o si continuarán luchando por cada nuevo usuario en la región.