La oposición en el Congreso de la Unión ha cerrado filas de manera anticipada frente a la reforma electoral que la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo enviará al Legislativo la próxima semana. Los coordinadores de los principales partidos de oposición calificaron la propuesta como un intento por "dinamitar la democracia" y advirtieron que la iniciativa "nace muerta" ante la falta de consenso y la naturaleza de su contenido.

Desde el Senado de la República, Ricardo Anaya, coordinador de la bancada del Partido Acción Nacional (PAN), fue tajante al señalar que su grupo parlamentario no acompañará la iniciativa. El legislador panista destacó que el punto más crítico es la omisión de sanciones severas para frenar la infiltración de recursos del crimen organizado en los procesos electorales, un tema que considera prioritario para la integridad democrática del país. “Nuestro grupo parlamentario no va a acompañar esta reforma porque no contiene lo que exigimos como demanda principal: sanciones severas a los partidos y a los candidatos que reciban apoyo y dinero del narcotráfico”, sentenció Anaya.

Por su parte, Manuel Añorve, coordinador del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en la Cámara Alta, acusó que la propuesta impulsada por Morena apunta hacia la consolidación de un "Estado autoritario". Según Añorve, el trasfondo de la reforma es garantizar una sobrerrepresentación absoluta que permita al oficialismo desaparecer a las voces críticas y disminuir la fuerza de los bloques opositores, debilitando así el sistema de contrapesos necesario en cualquier democracia.

En la bancada de Movimiento Ciudadano (MC), el coordinador Clemente Castañeda adoptó una postura de cautela, aunque cargada de escepticismo. Si bien señaló que esperarán a conocer la "letra chiquita" del documento formal antes de definir un voto final, advirtió que toda propuesta emanada directamente del Ejecutivo resulta "sospechosa". Aseguró que su partido no permitirá presiones externas para modificar su postura, afirmando que “desde el gobierno no nos van a hacer manita de puerco”.

Finalmente, Jorge Romero, dirigente nacional del PAN, lamentó que en el escenario político actual se haya normalizado que al oficialismo “no le importe escuchar la opinión de los demás”. Para Romero, la propuesta presidencial carece de viabilidad política desde su origen al no atender los problemas reales que vive México, lo que confirma su percepción de que la reforma no prosperará en los términos planteados por Palacio Nacional.