El panorama de las finanzas tecnológicas en México ha dejado atrás su etapa de gestación para entrar de lleno en una fase de consolidación y madurez operativa. De acuerdo con los resultados del más reciente Radar Fintech elaborado por Finnovista, el país proyecta cerrar el ciclo de 2025 con una robusta presencia de casi 800 empresas dedicadas a la innovación financiera, consolidando su posición como uno de los ecosistemas más dinámicos y competitivos de toda América Latina.

Uno de los indicadores más reveladores de esta nueva etapa es la longevidad de los proyectos. El informe destaca que siete de cada diez empresas (el 70%) ya han superado la barrera de los cinco años de operación ininterrumpida. Este dato es fundamental para entender la evolución del sector, ya que en el ámbito del emprendimiento tecnológico, el primer lustro representa el periodo crítico donde se define la viabilidad y la resiliencia de un modelo de negocio frente a las fluctuaciones del mercado.

Esta madurez del ecosistema no solo beneficia a los inversionistas, sino que impacta directamente en el consumidor mexicano. La permanencia de estas firmas sugiere que han logrado encontrar un nicho sostenible y que cuentan con la confianza de sus usuarios. En un país donde la inclusión financiera sigue siendo uno de los mayores retos económicos, la consolidación de las fintech ofrece alternativas viables frente a la banca tradicional, especialmente en segmentos como los medios de pago, el otorgamiento de crédito a pequeñas y medianas empresas (PyMEs) y la gestión de finanzas personales.

La estabilidad reportada por Finnovista también responde a un marco regulatorio que, aunque sigue perfeccionándose, ha dado certeza jurídica a las operaciones digitales en territorio nacional. México fue pionero en la región con la promulgación de la Ley Fintech, y la permanencia de casi 800 firmas demuestra que el mercado ha sabido adaptarse a los requerimientos de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), profesionalizando sus procesos internos y niveles de capitalización.

Finalmente, el reporte subraya que el crecimiento actual ya no se basa únicamente en la cantidad de nuevos jugadores que entran al mercado, sino en la capacidad de las empresas existentes para escalar sus operaciones y diversificar sus productos. Con una base sólida de firmas que ya cuentan con media década de experiencia, el ecosistema fintech mexicano se prepara para una fase de expansión que podría redefinir definitivamente la forma en que los mexicanos interactúan con su dinero en el corto plazo.