La comunidad deportiva de México se encuentra en un estado de alerta luego de que World Aquatics, el máximo organismo rector de los deportes acuáticos a nivel mundial, confirmara la cancelación de la Copa del Mundo de Clavados programada para realizarse en Guadalajara, Jalisco. La drástica decisión, fundamentada en preocupaciones legítimas sobre la seguridad, surge como una repercusión directa del operativo que culminó con la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, evento que ha alterado el orden público en la región.
La exclusión de México del circuito internacional, que ya dio inicio este jueves en Canadá, representa un golpe significativo para los atletas nacionales. La Copa del Mundo es considerada una de las paradas más críticas del calendario, no solo por el prestigio del evento, sino por la importancia de albergar competencias de este nivel en suelo mexicano para impulsar el desarrollo de los clavadistas de cara al nuevo ciclo olímpico rumbo a Los Ángeles 2028.
Ante la incertidumbre generada, Rommel Pacheco, titular de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (CONADE), asumió la responsabilidad de fijar una postura pública y buscar una solución de emergencia. A través de sus canales oficiales, el exolímpico informó que mantiene un diálogo constante con la institución internacional para intentar preservar la realización del evento en territorio nacional.
“Ante el anuncio de World Aquatics sobre la Copa del Mundo de Clavados, seguimos en negociaciones para que se realice en Jalisco”, manifestó Pacheco. Sin embargo, el funcionario no descartó la posibilidad de un cambio de sede interno. Ante el panorama actual en Guadalajara, el titular de la CONADE abrió la puerta a trasladar la competencia a otra entidad federativa que pueda ofrecer las garantías de seguridad necesarias para las delegaciones internacionales.
Para los clavadistas mexicanos, quienes históricamente han sido la cara fuerte de México en Juegos Olímpicos, la pérdida de esta sede sería un retroceso en su preparación. La CONADE busca ahora convencer a World Aquatics de que el país cuenta con la capacidad operativa para blindar el evento, emulando operativos de seguridad exitosos vistos en otros torneos internacionales realizados en México, con el fin de evitar que la crisis de seguridad local afecte el prestigio deportivo del país.


