En una movida que ha generado revuelo tanto en el mundo de la moda como en el ámbito diplomático, Meghan Markle, la duquesa de Sussex, sorprendió a propios y extraños durante su actual gira por Jordania. A diferencia de sus habituales apariciones públicas donde suelen predominar los diseños de alta costura y firmas exclusivas, Markle optó por una prenda de la popular cadena española Zara, marcando un giro notable hacia la moda accesible o de consumo masivo.
Meghan, de 44 años, se encuentra actualmente en una gira de dos días por el país de Medio Oriente en compañía de su esposo, el príncipe Harry. Este viaje se realiza bajo una invitación oficial de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en lo que expertos en temas de la realeza han calificado como una gira de carácter "cuasi-real", dada la relevancia de los encuentros programados.
La pieza central de su atuendo fue una chaqueta de Zara valorada en 109 libras esterlinas, lo que equivale a aproximadamente 2,800 pesos mexicanos. Para el público en México, Zara es una marca sumamente familiar, consolidada como el pilar del grupo Inditex y un referente de moda rápida presente en los principales centros comerciales del país. El hecho de que una figura de la talla de Markle elija esta marca para un evento internacional de salud envía un mensaje de cercanía y pragmatismo.
Pero el cambio de imagen no se limitó a la elección de su vestuario. La duquesa también decidió prescindir de sus accesorios de lujo tradicionales. En esta ocasión, dejó de lado su habitual colección de brazaletes de diseñador y diamantes de alto valor, optando por una apariencia mucho más minimalista y profesional. Esta decisión ha sido interpretada por analistas como un gesto de respeto hacia la naturaleza de la labor humanitaria que están supervisando y como un intento de centrar la atención en los objetivos de la OMS en lugar de en su estatus económico.
La visita a Jordania refuerza el papel activo de los duques de Sussex en la escena internacional, operando de manera independiente a la corona británica pero manteniendo una influencia mediática significativa. Mientras la pareja continúa con su agenda enfocada en temas de salud pública y bienestar social, la elección estilística de Meghan demuestra cómo la moda puede ser utilizada como una herramienta de comunicación no verbal para conectar con una audiencia global de manera más directa.



