El reconocido actor británico Martin Clunes, famoso internacionalmente por su papel protagónico en la exitosa serie médica "Doc Martin", ha sufrido un duro revés legal tras una prolongada disputa de tres años con sus vecinos. Clunes, de 64 años, intentaba impedir por la vía legal que un asentamiento temporal de personas con estilo de vida nómada se convirtiera en un sitio de residencia permanente, situado a apenas 300 metros de su lujosa finca valorada en 5 millones de libras esterlinas (aproximadamente 110 millones de pesos mexicanos).

La controversia legal llegó a su fin después de que las autoridades correspondientes desestimaran las objeciones presentadas por el actor y su esposa, la productora Philippa Braithwaite. El conflicto giraba en torno a los vecinos Theo Langton y Ruth McGill, quienes buscaban transformar un campamento forestal provisional en una estancia fija para viajeros en la zona de Dorset, Inglaterra. Para los lectores en México, Martin Clunes es una figura icónica de la televisión británica, cuya serie "Doc Martin" ha sido un pilar en plataformas de streaming y canales de televisión por cable durante casi dos décadas.

Durante el proceso, Clunes argumentó que la permanencia de este campamento afectaría la biodiversidad de la zona, la tranquilidad del entorno rural y, potencialmente, el valor de mercado de su propiedad. Sin embargo, el equipo de planificación municipal determinó que los vecinos tenían el derecho legal de establecerse en el terreno, priorizando las necesidades de vivienda de la pareja frente a las quejas del actor. La noticia ha generado un intenso debate en el Reino Unido sobre el derecho al uso de suelo y las tensiones entre las celebridades que buscan privacidad en el campo y las comunidades que optan por estilos de vida alternativos.

Los beneficiarios del fallo, descritos frecuentemente por la prensa local como una pareja de estilo de vida "hippie", han residido en caravanas y estructuras temporales en el bosque colindante. Con esta resolución definitiva, podrán formalizar su estancia de manera indefinida. Esta derrota marca el final de una de las disputas vecinales más mediáticas de los últimos años en el ámbito del entretenimiento británico, dejando a la estrella de televisión con vecinos permanentes a pesar de sus intensos esfuerzos económicos y legales por evitarlo.