Tuxtla Gutiérrez, Chiapas – Este jueves, el magisterio chiapaneco retomó las movilizaciones masivas en la capital del estado. Integrantes de la Sección 7 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), adheridos a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), marcharon por las principales avenidas de Tuxtla Gutiérrez, marcando el inicio formal de un paro estatal de labores programado para las próximas 48 horas.

La movilización tiene como objetivo central presionar al Gobierno Federal para que se reanude la mesa nacional de negociaciones, ahora con la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. Según los líderes sindicales, el diálogo con el Ejecutivo federal se encuentra estancado desde hace más de un año, dejando en el aire demandas históricas del movimiento magisterial que, aseguran, no han encontrado cauce institucional efectivo en el presente ciclo político.

Isael González Vázquez, secretario general de la Sección 7, encabezó el contingente y señaló que las prioridades del gremio se mantienen firmes: la abrogación total de la reforma educativa —la cual consideran que sigue operando bajo lógicas neoliberales— y la reforma a la Ley del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales para los Trabajadores del Estado (ISSSTE). González Vázquez subrayó que estas legislaciones continúan vigentes en sus puntos más críticos, lo que afecta directamente los derechos laborales, las jubilaciones y la seguridad social de los docentes en la entidad.

“Ambas reformas se encuentran intactas y no vemos señales de solución por parte de las autoridades. La mesa nacional que se mantenía se interrumpió hace poco más de un año y, hasta el momento, no hay indicios claros de una voluntad política para su pronta reanudación”, afirmó el dirigente durante el mitin frente a la plaza central. Para la CNTE, la falta de interlocución representa un obstáculo para avanzar en la estabilidad del sistema educativo en el sureste del país.

El paro de 48 horas ha provocado la suspensión de actividades académicas en diversos planteles del estado, reflejando la capacidad de convocatoria de la Sección 7, considerada uno de los bastiones más combativos del sindicalismo docente en México. Los manifestantes advirtieron que, de no obtener una respuesta favorable por parte de la Secretaría de Educación Pública (SEP) o de la Presidencia de la República, las bases magisteriales determinarán en sus asambleas estatales los siguientes pasos, los cuales podrían escalar a acciones de mayor impacto a nivel nacional.