La brecha familiar entre Brad Pitt y sus hijos continúa profundizándose, y en esta ocasión es Maddox, el mayor de la dinastía Jolie-Pitt, quien ha enviado un mensaje contundente sobre su identidad y su relación con el actor de 'Once Upon a Time in Hollywood'. El joven de 24 años decidió omitir el apellido de su padre en los créditos de su más reciente colaboración profesional.

Durante el debut de la cinta 'Couture' en Francia, celebrada el pasado miércoles 25 de febrero, los asistentes notaron una omisión significativa en la pantalla. Maddox, quien se desempeñó como asistente de dirección en el filme protagonizado por su madre, Angelina Jolie, apareció acreditado simplemente como Maddox Jolie. Este gesto no solo representa una elección personal, sino un posicionamiento profesional en una industria donde los apellidos suelen abrir puertas o definir trayectorias.

Este movimiento no es un hecho aislado dentro del círculo familiar. La noticia llega tras una serie de gestos similares por parte de sus hermanos, lo que sugiere un distanciamiento coordinado y persistente de la figura paterna. En 2023, Zahara Marley Jolie hizo lo propio durante su ceremonia de incorporación a la hermandad Alpha Kappa Alpha en el Spelman College de Atlanta, presentándose públicamente sin el apellido Pitt.

Por su parte, Shiloh, la primera hija biológica de la ex pareja, ha tomado las medidas más drásticas hasta la fecha. Tras omitir el apellido paterno en el programa de la obra 'The Outsiders', la joven procedió con trámites legales en 2024 para retirar formalmente el apellido Pitt de su nombre legal, consolidando así su identidad únicamente bajo el linaje materno.

Para el público mexicano, que ha seguido de cerca la evolución de la pareja conocida en su momento como 'Brangelina', este nuevo episodio subraya el quiebre de uno de los legados más emblemáticos de Hollywood. La transición de Maddox hacia una carrera independiente, bajo el nombre Jolie, refuerza la narrativa de una familia fracturada por conflictos legales y personales que, lejos de resolverse, parecen institucionalizarse a través de las decisiones de las nuevas generaciones.