Artemi Panarin, una de las estrellas más rutilantes de la National Hockey League (NHL), ha protagonizado uno de los gestos más extravagantes y comentados en el mundo del deporte profesional recientemente. Tras confirmarse su traspaso a los Kings de Los Ángeles, el delantero ruso se encontró con un obstáculo inusual para portar su habitual número 72: el dígito ya estaba en uso por la mascota oficial de la franquicia, un león llamado Bailey.

En la cultura de las ligas profesionales de Estados Unidos, los números de las playeras representan mucho más que una simple identificación; son parte de la marca personal y, a menudo, de la superstición del atleta. Para solucionar este conflicto de identidad visual de manera rápida y amistosa, Panarin optó por una vía elegante y de alto presupuesto. El jugador obsequió un reloj de la prestigiosa marca Rolex a la persona que da vida a la mascota, asegurando así que el número 72 colgara de su espalda durante su nueva etapa en la ciudad californiana.

No es extraño que en deportes como el futbol americano o el beisbol, los jugadores veteranos «compren» números a compañeros más jóvenes mediante cenas costosas, viajes o artículos de lujo. Sin embargo, el hecho de que la negociación se realizara con una mascota añade un matiz humorístico y mediático que ha encantado a los aficionados. Artemi Panarin, conocido por su carisma y su elevado contrato, consideró que el costo del reloj era una inversión menor para mantener la comodidad de usar el dorsal que lo ha acompañado durante gran parte de su exitosa carrera.

Para el público mexicano, donde el hockey sobre hielo no es un deporte de masas, cabe destacar que los Kings de Los Ángeles son una de las organizaciones más importantes de la NHL, habiendo ganado la Stanley Cup en dos ocasiones. Por su parte, Panarin es considerado un talento generacional que ahora busca llevar su magia al Staples Center.

El gesto no solo demuestra la generosidad de la nueva adquisición de los Kings, sino que también subraya la importancia de las mascotas en la experiencia deportiva estadounidense, donde son tratadas como miembros integrales de la organización. Al final del día, el número 72 lucirá en la pista de hielo, mientras que Bailey, el carismático león, ahora cuenta con un accesorio de lujo en su colección personal cortesía de la nueva estrella del equipo.