A medida que el ecosistema de las criptomonedas atraviesa un nuevo periodo de turbulencia, los protagonistas de uno de los capítulos más oscuros de la industria parecen estar orquestando una estrategia para limpiar su reputación. Los personajes que dominaron los titulares en 2022 por el colapso de plataformas masivas están intentando cambiar la narrativa de lo ocurrido, sugiriendo que la caída no fue producto de una gestión deficiente, sino de factores externos del mercado.

La denominada 'putrefacción' en el corazón del mundo cripto, que salió a la luz hace dos años, se ha convertido nuevamente en un tema de debate público. Este fenómeno ocurre justo cuando la industria experimenta otro tropiezo significativo, lo que ha reabierto las heridas de los inversionistas que perdieron sus ahorros durante el desplome anterior. Los analistas observan con escepticismo cómo estos antiguos líderes intentan presentarse ahora como víctimas de las circunstancias o visionarios incomprendidos, en lugar de responsables de la pérdida de miles de millones de dólares.

En el contexto de México, esta situación resuena con particular fuerza. Durante los últimos años, el país ha experimentado un crecimiento acelerado en la adopción de activos digitales, con plataformas locales captando a miles de usuarios interesados en las remesas y la inversión especulativa. El colapso de 2022, protagonizado por figuras como Sam Bankman-Fried de FTX y las crisis de ecosistemas como Terra-Luna, sirvió como una dura lección sobre la volatilidad y la falta de regulación que aún impera en estos mercados.

Para el inversionista mexicano promedio, el intento de estos 'villanos' por reescribir la historia es un recordatorio de los riesgos inherentes a los activos no regulados. Mientras las cortes internacionales y los foros financieros continúan evaluando las repercusiones de aquel año, la industria se enfrenta a la difícil tarea de recuperar la confianza en un momento donde los números rojos vuelven a aparecer en las pantallas.

El actual entorno de incertidumbre económica global no solo pone a prueba la resiliencia de la tecnología blockchain, sino que también expone los intentos de manipulación mediática por parte de quienes una vez fueron considerados los titanes del sector. La historia, al parecer, todavía está lejos de dictar una sentencia final sobre las verdaderas causas de la crisis de 2022.