Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, se mantiene como uno de los objetivos prioritarios para las agencias de seguridad tanto en México como en Estados Unidos. Sin embargo, más allá de su rol como líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), los expedientes de inteligencia federal han puesto bajo la lupa a su círculo más cercano: su familia. De acuerdo con registros oficiales, el matrimonio entre Oseguera Cervantes y Rosalinda González Valencia, integrante del clan de los “Cuinis”, tuvo tres hijos: Rubén, Jessica Johanna y Laisha Michelle Oseguera González.
Rubén Oseguera González, conocido como “El Menchito”, es el más visible de los herederos en el ámbito judicial. Durante años, fue señalado como el segundo al mando dentro de la organización criminal y el encargado de las operaciones logísticas y financieras. Tras ser detenido en varias ocasiones en México, fue extraditado a los Estados Unidos en febrero de 2020, donde actualmente enfrenta un juicio por cargos de narcotráfico y uso de armas de fuego. Su situación legal ha sido un golpe estratégico para la estructura del cártel, dada su jerarquía familiar y operativa.
Por otro lado, Jessica Johanna Oseguera González, apodada “La Negra”, ha desempeñado funciones enfocadas en el blanqueo de activos. Según las investigaciones del Departamento del Tesoro de EE. UU., Jessica Johanna administraba una red de empresas que incluía negocios de sushi, tequileras y cabañas turísticas, todas presuntamente utilizadas para lavar dinero proveniente de actividades ilícitas. En 2020, fue detenida en Washington D.C. y sentenciada a 30 meses de prisión. Tras cumplir su condena, fue liberada en marzo de 2022, manteniendo un perfil bajo desde entonces.
La tercera descendiente es Laisha Michelle Oseguera González, quien es la que ha mantenido el perfil más discreto de los tres hermanos. A diferencia de Rubén y Jessica, su nombre no figuraba con frecuencia en los medios hasta noviembre de 2021. En esa fecha, autoridades mexicanas la vincularon presuntamente con la desaparición forzada de dos elementos de la Secretaría de Marina en Zapopan, Jalisco, acción que habría sido una represalia por la recaptura de su madre. Aunque no cuenta con una acusación formal de la misma magnitud que sus hermanos mayores en el extranjero, su nombre permanece en los radares de las instituciones de seguridad nacional.
La relevancia de los hijos de “El Mencho” no radica únicamente en su lazo sanguíneo, sino en la manera en que el CJNG ha operado como una estructura híbrida entre una corporación y un clan familiar. Mientras el paradero de Oseguera Cervantes sigue siendo una incógnita, el destino de sus hijos refleja la constante presión que el Estado Mexicano y las agencias internacionales ejercen sobre el núcleo del cártel más poderoso del país.


