México perdió 5-3 ante Estados Unidos el lunes en el Clásico Mundial de Beisbol; ahora el equipo nacional enfrentará a Italia el miércoles en Houston buscando su pase a las semifinales. Tras un juego donde la novena mexicana no pudo Estados Unidos aprovechó los momentos clave para romper una racha de tres derrotas consecutivas ante la escuadra tricolor y asegurar el liderato del Grupo B. El encuentro en el Daikin Park dejó claro que en el beisbol de alto nivel un solo descuido puede cambiar el destino de todo un torneo.
El silencio se apoderó de las gradas cuando Aaron Judge conectó un sólido cuadrangular en la tercera entrada que inició la pesadilla para el pitcheo mexicano. Fue un balde de agua fría para los miles de aficionados que esperaban repetir la hazaña de ediciones anteriores. Ese rally de cinco carreras, impulsado también por un jonrón de tres rayitas de Roman Anthony, definió un encuentro que se le escapó a México en un abrir y cerrar de ojos frente a la potencia del abridor estadounidense Paul Skenes.
Estados Unidos llega ahora con una marca perfecta de 3-0, dejando atrás los fantasmas de los años 2006, 2013 y 2023, ediciones donde México siempre había salido con el brazo en alto. Aunque Jarren Durán intentó encender la chispa de la remontada con dos cuadrangulares solitarios que recortaron la distancia, la diferencia establecida en el amanecer del juego resultó ser un muro infranqueable. La efectividad del relevo norteamericano apagó cualquier intento de rebelión en las entradas finales.
Este resultado no solo mantiene en vilo a los aficionados en México, sino que resuena con fuerza en toda Latinoamérica y España, donde el seguimiento al Clásico Mundial ha alcanzado niveles récord de audiencia por el gran nivel mostrado por las selecciones hispanas. Para el fanático mexicano, la derrota ante el vecino del norte siempre tiene un matiz agridulce, pero la oportunidad de redención sigue intacta si logran superar el próximo obstáculo europeo en tierras texanas este miércoles.
El camino a las semifinales ahora se reduce a un solo partido de vida o muerte para los dirigidos por Benjamín Gil. Mientras Estados Unidos buscará cerrar su fase de grupos de forma invicta ante Italia este martes por la noche, México disfrutará de un necesario día de descanso para lamerse las heridas. La cita definitiva será el miércoles en el Daikin Park, donde no habrá mañana: o se vence a la escuadra italiana o el sueño mundialista terminará de forma prematura.


