La posible designación de Casey Means como la próxima Cirujana General de los Estados Unidos ha comenzado a generar un intenso debate en el sector salud a nivel internacional. Means, una figura que ha ganado relevancia en círculos de bienestar alternativo, se encuentra bajo el escrutinio público tras la difusión de sus posturas críticas hacia pilares fundamentales de la medicina moderna, lo que plantea interrogantes sobre el futuro de las políticas sanitarias en el país vecino.

El cargo de Cirujano General (Surgeon General) es una de las posiciones más influyentes en el gobierno federal estadounidense, pues actúa como el principal portavoz en asuntos de salud pública y dirige el Cuerpo Comisionado del Servicio de Salud Pública. Para México, esta figura es de suma importancia, ya que las decisiones tomadas en Washington suelen influir en los estándares de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y en la cooperación binacional para el control de enfermedades transfronterizas y regulaciones farmacéuticas.

Entre las creencias más controvertidas de Means se encuentra su abierta crítica a la píldora anticonceptiva. Según reportes del medio especializado Gizmodo, la médica ha cuestionado la seguridad de estos fármacos hormonales, ignorando décadas de evidencia clínica que respaldan su uso para millones de mujeres en todo el mundo. Esta postura ha sido recibida con preocupación por organizaciones de salud reproductiva, que ven en su discurso un retroceso potencial en el acceso a métodos de planificación familiar seguros y eficaces.

Asimismo, Means ha sido señalada por alimentar narrativas de alarma en torno a las vacunas. En un contexto donde la salud global aún enfrenta los retos de la desinformación post-pandemia, el hecho de que una posible autoridad sanitaria fomente dudas sobre la inmunización representa un desafío para los esfuerzos de prevención de enfermedades infecciosas. Sus detractores señalan que estas declaraciones carecen de sustento en estudios epidemiológicos rigurosos y podrían debilitar los programas de vacunación infantil.

Por último, la promoción de suplementos alimenticios con escasa evidencia científica ha sido una constante en su discurso profesional. Mientras que la medicina basada en evidencia exige pruebas estrictas de seguridad, Means ha abogado por el uso de estos productos como alternativas a tratamientos convencionales. La comunidad médica advierte que priorizar suplementos no validados desde una plataforma de poder podría socavar la confianza ciudadana en las instituciones de salud y poner en riesgo el bienestar general de la población al desplazar tratamientos comprobados.