Elon Musk, el hombre más rico del mundo y figura central en la industria tecnológica global, ha tejido una red empresarial en Texas mucho más vasta y compleja de lo que se conocía públicamente. Según una investigación detallada realizada por el diario The New York Times, el magnate está vinculado a aproximadamente 90 entidades legales y sociedades de responsabilidad limitada en el estado de la estrella solitaria.
Este entramado corporativo no responde únicamente a estrategias fiscales o logísticas para sus compañías más emblemáticas, como Tesla o SpaceX. Los documentos examinados revelan que Musk utiliza estas estructuras para gestionar una amplia gama de actividades que difuminan la línea entre sus negocios y su vida privada. Entre los hallazgos más sorprendentes, destaca que el empresario emplea estas sociedades para tareas domésticas, como el pago de los sueldos de sus niñeras y la administración de sus propiedades personales.
Sin embargo, el alcance de esta red va más allá de la gestión personal. La investigación señala que Musk ha utilizado este sistema para la adquisición masiva de terrenos en Texas, consolidando un dominio territorial que facilita la expansión de sus proyectos industriales. De manera más controversial, el reporte indica que estas empresas también han servido como vehículos para canalizar apoyos financieros y logísticos hacia la campaña de reelección del expresidente estadounidense Donald Trump, marcando una incursión directa y opaca en la política de alto nivel.
Para el público mexicano, la figura de Musk ha cobrado una relevancia estratégica sin precedentes. Su decisión de trasladar la sede de Tesla a Texas y su expansión en la región fronteriza tienen un impacto directo en la economía del norte de México, especialmente tras el anuncio de la construcción de una Gigafactory en el estado de Nuevo León. La forma en que Musk opera en Texas ofrece un vistazo a los mecanismos de poder y secrecía que podrían replicarse en sus operaciones en territorio mexicano.
La revelación de este sistema de empresas pone de manifiesto cómo Musk ha aprovechado el entorno regulatorio flexible de Texas para consolidar un poder que trasciende lo económico. Al operar a través de decenas de pequeñas compañías, el empresario logra mantener un perfil bajo en transacciones clave, evitando el escrutinio público mientras aumenta su influencia en la esfera política de Estados Unidos, un factor que podría redefinir las relaciones comerciales y diplomáticas con México en el futuro cercano.



