Ubicado en los callejones de Hongik-dong, un tranquilo barrio residencial al este de Seúl, se encuentra un edificio de piedra desgastada que alberga la Asociación de Baduk de Corea, el organismo rector del Go profesional en el país. Este juego milenario posee un estatus casi sagrado en la sociedad surcoreana; sin embargo, detrás de esos muros, la tradición está cediendo terreno ante una fuerza moderna imparable: la Inteligencia Artificial (IA).

Tradicionalmente, las salas de esta institución estaban impregnadas del suave y rítmico golpeteo de las manos que tomaban piezas de piedra para colocarlas sobre tableros de madera. Hoy en día, según reporta MIT Technology Review, esa atmósfera de concentración humana está siendo reconfigurada. La IA no solo se ha convertido en una herramienta de entrenamiento, sino que está alterando la estructura misma de cómo los mejores jugadores del mundo perciben la estrategia y la toma de decisiones.

Para el lector mexicano, es fundamental entender la magnitud de este cambio. El Go —conocido en Corea como Baduk— es un juego de estrategia territorial cuya complejidad supera por mucho a la del ajedrez. Mientras que en el ajedrez el número de movimientos posibles es vasto, en el Go las combinaciones son prácticamente infinitas, lo que durante siglos lo mantuvo como un bastión de la intuición y la creatividad humana que las máquinas no podían alcanzar.

No obstante, la llegada de algoritmos avanzados ha provocado un fenómeno de 're-cableado' mental en los profesionales. Jugadas que durante siglos fueron catalogadas como errores o movimientos poco elegantes por los maestros tradicionales, están siendo validadas por la IA como estrategias ganadoras. Esto ha obligado a los competidores a abandonar doctrinas centenarias para adoptar una lógica de procesamiento de datos y probabilidades dictada por el software.

Este cambio no es solo técnico, sino cultural. La dependencia de la tecnología para analizar partidas y predecir resultados está transformando un arte sagrado en una ciencia de datos aplicada. La transición en la Asociación de Baduk de Corea es un reflejo de cómo la inteligencia artificial está redefiniendo el talento humano, planteando un nuevo paradigma donde la intuición del hombre debe aprender a convivir, o someterse, a la precisión del algoritmo.