En un movimiento estratégico para reforzar la seguridad digital, la Comisión Federal de Comercio de los Estados Unidos (FTC, por sus siglas en inglés) ha informado que no aplicará de manera estricta las leyes de privacidad infantil contra sitios web que recopilen datos de menores con el único propósito de verificar su edad. Esta decisión marca un cambio en la interpretación de la Ley de Protección de la Privacidad Infantil en Línea (COPPA), que suele imponer sanciones severas por el manejo de información de usuarios menores de 13 años.
La FTC, que funciona como el principal organismo de protección al consumidor y competencia en EE. UU., busca con esto eliminar el miedo legal que impedía a las empresas implementar sistemas de autenticación más rigurosos. Christopher Mufarrige, director de la Oficina de Protección al Consumidor de la dependencia, destacó que estas herramientas son vitales para el entorno actual. 'Las tecnologías de verificación de edad son algunas de las más protectoras para los niños que han surgido en décadas', afirmó en un comunicado oficial, añadiendo que esta postura incentiva la innovación y otorga mayor control a los padres de familia.
Para el contexto mexicano, esta regulación es fundamental, ya que gigantes tecnológicos como Meta, Google y TikTok ajustan sus políticas globales de acuerdo con las directrices de la FTC. Esto implica que los usuarios en México podrían comenzar a ver procesos de verificación de identidad más frecuentes al intentar acceder a servicios digitales o redes sociales, con el fin de garantizar que el contenido sea adecuado para su grupo de edad.
No obstante, la agencia federal advirtió que esta flexibilidad no es absoluta. Para evitar acciones legales, las empresas deben cumplir con criterios estrictos: la información recolectada no puede ser utilizada para publicidad dirigida, ni para crear perfiles comerciales o almacenarse más allá del tiempo estrictamente necesario para la verificación. El objetivo es proteger al menor de contenido inapropiado sin comprometer su privacidad a largo plazo.
Esta resolución surge en medio de una presión creciente por parte de legisladores y grupos civiles para que internet sea un lugar más seguro. Mientras las plataformas se adaptan, el debate continúa sobre cómo equilibrar la recolección de datos sensibles, como identificaciones o rasgos biométricos, con la necesidad de establecer una frontera clara que mantenga a los niños fuera de los riesgos del mundo digital.



