A poco más de trece años de uno de los episodios más oscuros en la historia reciente de México, las víctimas y desplazados de la masacre de Allende, Coahuila, han puesto sus miradas en el sistema judicial de Estados Unidos con la esperanza de encontrar la justicia que les ha sido esquiva en territorio nacional. El foco de atención se centra ahora en los procedimientos legales contra Miguel Ángel Treviño Morales, alias 'El Z-40', exlíder de la organización criminal de Los Zetas.

El proceso judicial que se desarrolla en el país vecino busca robustecer las pruebas que señalan de manera directa a Treviño Morales como el autor intelectual que ordenó el asalto sistemático y la desaparición forzada de decenas, e incluso cientos de personas, durante marzo de 2011. Para las familias que perdieron su patrimonio y a sus seres queridos, el hecho de que se busque probar la orden directa del capo es un paso crucial para desmantelar la narrativa de impunidad que ha rodeado este caso durante más de una década.

Contextualmente, la masacre de Allende representó un parteaguas en la violencia generada por el narcotráfico en el norte de México. Se trató de una represalia brutal orquestada tras la supuesta filtración de información de inteligencia a la DEA por parte de miembros de la estructura criminal. Durante varios días, comandos armados irrumpieron en el municipio, demoliendo viviendas con maquinaria pesada y secuestrando a familias enteras, incluyendo a niños y adultos mayores, ante la ausencia total de las autoridades locales y estatales.

Para los desplazados que ahora viven en el anonimato o bajo protección, este juicio en Estados Unidos no es solo un trámite administrativo, sino la posibilidad de que se reconozca formalmente el nivel de barbarie que sufrieron. Los abogados y colectivos de víctimas señalan que la evidencia presentada en las cortes federales podría ser contundente al demostrar que 'El Z-40' dirigió personalmente las operaciones que borraron a familias enteras del mapa.

Actualmente, la situación jurídica de Miguel Ángel Treviño Morales sigue siendo un tema de alta prioridad en la agenda de seguridad bilateral. Mientras en México los procesos han avanzado de forma lenta y fragmentada, la justicia estadounidense se perfila como el escenario donde finalmente se podría castigar a los responsables de uno de los episodios de mayor terrorismo criminal en la historia moderna del país. Los sobrevivientes permanecen atentos, esperando que la verdad prevalezca sobre el silencio impuesto por el miedo.