En una noche marcada por la nostalgia y el humor característico del histrión canadiense-estadounidense, Jim Carrey fue condecorado con el César de honor durante la 51.ª edición de los premios de la Academia del Cine Francés. El emblemático actor, cuya trayectoria ha dejado una huella indeleble en la cultura cinematográfica global, fue recibido con una prolongada ovación de pie en el histórico teatro Olympia de París.

Durante su discurso de aceptación, Carrey ofreció una profunda reflexión sobre su oficio, comparando el trabajo del actor con el de un artesano. "Cada personaje que encarnas es como la arcilla del escultor", afirmó el protagonista de clásicos como 'The Truman Show'. Explicó que este proceso de dar forma a sus interpretaciones surge siempre desde el "fondo de su corazón", una honestidad emocional que ha sido el sello distintivo de su carrera tanto en la comedia física como en el drama.

El momento de mayor emotividad llegó cuando Carrey dedicó el galardón a su padre, a quien describió como "el hombre más gracioso" que jamás conoció. Asimismo, el actor de 64 años aprovechó la plataforma para rendir tributo a sus ancestros, recordando a las generaciones que emigraron desde Saint-Malo, Francia, hacia Canadá. Al sostener el icónico trofeo cúbico, Carrey bromeó diciendo que finalmente estaba logrando la "cuadratura del círculo" iniciada por su familia siglos atrás, cerrando así un ciclo histórico personal.

Fiel a su estilo irreverente que lo convirtió en un ídolo en las pantallas mexicanas desde la década de los 90, el comediante inyectó dosis de humor a la gala al intentar dirigirse al público en un francés esforzado pero limitado. Tras sus intentos por dominar la lengua de Molière, preguntó de forma sarcástica si su pronunciación había sido "más que mediocre", desatando carcajadas entre los asistentes. No obstante, cerró su intervención con un mensaje optimista y filosófico: "La vida es parodia. Si quieres que la fortuna te sonría, sonríele primero; es difícil, pero hay que intentarlo".

La ceremonia no escatimó en homenajes para el dos veces ganador del Globo de Oro. La apertura estuvo a cargo del actor francés Benjamin Lavernhe, quien apareció caracterizado como el personaje principal de 'The Mask' para recrear el famoso baile de la película de 1994. Por su parte, la presidenta de la ceremonia, Camille Cottin, destacó la "técnica sobrenatural" de Carrey, elogiando su capacidad única para llevar la expresividad facial más allá de los límites de la gravedad y la dignidad, consolidándolo como una leyenda viviente del séptimo arte.