De acuerdo con informes de inteligencia recientemente difundidos por la agencia Reuters, el desarrollo de un arsenal de misiles balísticos intercontinentales (ICBM) por parte de la República Islámica de Irán no representa una amenaza directa e inmediata para el territorio continental de los Estados Unidos. Los análisis técnicos y estratégicos sitúan el año 2035 como el horizonte más temprano para que Teherán logre consolidar un sistema de armamento 'militarmente viable' con capacidad de alcance transoceánico.

Esta evaluación técnica mitiga, al menos en el corto y mediano plazo, las preocupaciones sobre una escalada bélica que involucre ataques directos a larga distancia. Según las fuentes de inteligencia, aunque el programa de misiles iraní ha mostrado avances significativos en su tecnología de propulsión y precisión, aún existen obstáculos técnicos considerables que impiden el despliegue de ojivas con éxito sobre objetivos situados a miles de kilómetros de distancia. La distinción de un misil 'militarmente viable' es crucial, ya que implica no solo que el proyectil alcance su destino, sino que sea capaz de superar sistemas de defensa y mantener una trayectoria estable.

El informe subraya que los esfuerzos de Teherán se han centrado principalmente en el fortalecimiento de sus capacidades regionales, manteniendo a sus adversarios en el Medio Oriente bajo un rango de alcance efectivo. Sin embargo, la transición hacia una tecnología intercontinental requiere de materiales y sistemas de navegación que la inteligencia occidental estima tardarán poco más de diez años en perfeccionarse bajo las condiciones actuales de sanciones y vigilancia internacional.

Para México, esta noticia tiene implicaciones relevantes en materia de seguridad hemisférica. Como vecino estratégico de los Estados Unidos y actor clave en la diplomacia latinoamericana, la estabilidad en las relaciones entre Washington y Teherán es fundamental para evitar fluctuaciones drásticas en los precios internacionales de la energía y para mantener la seguridad en las rutas comerciales globales. Una disminución en la percepción de amenaza inmediata reduce las posibilidades de una confrontación a gran escala que podría desestabilizar la economía regional.

Expertos en política exterior señalan que este nuevo margen de tiempo hasta 2035 otorga una ventana de oportunidad para la diplomacia internacional. El reto para las potencias globales será utilizar esta década para establecer mecanismos de control que impidan que Irán alcance esa viabilidad militar intercontinental, priorizando el diálogo sobre la confrontación directa en un escenario geopolítico ya de por sí tenso.