En un panorama donde las cadenas de cine convencionales luchan por recuperar los niveles de asistencia previos a la pandemia, la empresa de tecnología cinematográfica Imax ha logrado remar contra corriente. Según los informes financieros más recientes correspondientes al cuarto trimestre, la compañía registró un aumento espectacular del 35% en sus ingresos totales, alcanzando los 125.2 millones de dólares. Este repunte fue impulsado principalmente por el fenómeno global de la cinta 'Avatar: Fire and Ash'.

Este crecimiento financiero resulta notable si se considera la crisis de afluencia que afecta a la industria cinematográfica en general. Mientras que los complejos de cine tradicionales enfrentan dificultades para atraer al público a las funciones estándar, Imax ha capitalizado la tendencia de los espectadores hacia las experiencias de formato premium (PLF, por sus siglas en inglés). El éxito de la tercera entrega de la saga de James Cameron ha sido el catalizador fundamental para estos resultados, reafirmando que el público está dispuesto a invertir en boletos de mayor costo a cambio de una calidad visual y sonora superior.

En México, donde la cultura cinematográfica es vibrante y las cadenas locales como Cinépolis y Cinemex cuentan con salas Imax en las principales ciudades, este comportamiento del mercado es un reflejo de lo que sucede a nivel internacional. Imax, conocida mundialmente por sus cámaras de alta resolución y sus pantallas de dimensiones monumentales, se ha posicionado como el destino preferido para los grandes estrenos de Hollywood. Para el espectador mexicano, asistir a una función en este formato se ha convertido en sinónimo de 'cine de evento', una distinción que le permite a la compañía mantener márgenes de ganancia saludables a pesar de la volatilidad actual del sector.

Los analistas financieros señalan que los 125.2 millones de dólares recaudados en el cierre del año fiscal no solo representan un triunfo para la marca, sino que también envían un mensaje claro a los estudios de producción: la espectacularidad técnica sigue siendo un imán de taquilla infalible. Con la industria todavía ajustándose a los nuevos hábitos de consumo impulsados por las plataformas de streaming, el modelo de negocio de Imax, basado en la exclusividad tecnológica y la experiencia inmersiva, parece ser el camino más sólido hacia la rentabilidad en la pantalla grande.