Aunque en las oficinas de Paramount el ambiente parece ser de celebración tras la exitosa oferta de la compañía propiedad de David Ellison por Warner Bros Discovery, en la capital de California, Sacramento, el ánimo está lejos de ser festivo. El Fiscal General del estado, Rob Bonta, ha lanzado una advertencia contundente que pone freno al entusiasmo de Hollywood: la posible unión de estos dos colosos del entretenimiento está lejos de ser una realidad consumada.
En declaraciones ofrecidas a Deadline, Bonta dejó claro que el proceso regulatorio será exhaustivo. "La fusión Paramount/Warner Bros no es un trato hecho", afirmó el funcionario estatal, subrayando que las autoridades vigilarán de cerca el impacto que este movimiento podría tener en la competencia y en el mercado laboral de la industria cinematográfica y televisiva.
Para el público en México, esta noticia resulta de vital importancia debido a la enorme huella que ambas empresas tienen en el mercado nacional. Paramount Global es la empresa matriz de marcas emblemáticas como MTV, Nickelodeon, el estudio cinematográfico Paramount Pictures y la plataforma de streaming Paramount+. Por su parte, Warner Bros Discovery opera canales de gran alcance como CNN, TNT, Cartoon Network y el servicio de streaming Max (anteriormente HBO Max).
Una consolidación de esta magnitud transformaría radicalmente el panorama del entretenimiento en México, afectando potencialmente los precios de suscripción, la producción de contenidos locales y la distribución de licencias deportivas y cinematográficas. La intervención de Bonta sugiere que el gobierno de California teme que una concentración de poder tan masiva perjudique tanto a los consumidores como a la diversidad de voces en los medios.
Por ahora, mientras los ejecutivos de David Ellison (quien es hijo del cofundador de Oracle, Larry Ellison, y una figura clave en la producción de éxitos recientes como Top Gun: Maverick) intentan avanzar en los detalles técnicos de la compra, la sombra de la regulación estatal proyecta una incertidumbre que podría retrasar o incluso modificar los términos de lo que se perfila como una de las transacciones más grandes en la historia moderna del entretenimiento.



