En un giro inesperado que ha sacudido los cimientos del boxeo internacional, el promotor Frank Warren rompió el silencio este miércoles para ofrecer su veredicto sobre la reciente separación entre el pugilista británico Conor Benn y su promotor de toda la vida, Eddie Hearn. En una industria donde las alianzas suelen ser tan frágiles como un cristal, Warren no dudó en calificar este movimiento como una “traición absoluta” por parte de Benn, quien durante años fue la cara visible de Matchroom Boxing.
Frank Warren, director de Queensberry Promotions y el principal competidor de Hearn en el mercado global, se mostró inusualmente comunicativo al analizar la fractura de esta relación profesional. Para el contexto del público en México, esta rivalidad es equiparable a los grandes choques de intereses entre las promotoras más influyentes del país, donde la lealtad de un peleador hacia quien impulsó su carrera es considerada un valor sagrado en la cultura del boxeo. Warren enfatizó que el abandono de Benn hacia Hearn representa un golpe bajo para la estructura que lo sostuvo incluso en sus momentos más polémicos.
Sin embargo, la apertura del veterano promotor tuvo un límite claro. Warren se mostró hermético y se negó rotundamente a emitir comentarios sobre el aparente distanciamiento o la ruptura en las relaciones con los patrocinadores de Arabia Saudita. Estos inversionistas, liderados por figuras como Turki Alalshikh, se han convertido en el motor económico más importante del boxeo moderno, financiando las carteleras más espectaculares en Riad, donde los boxeadores mexicanos suelen ser protagonistas habituales.
Este silencio estratégico de Warren sugiere una tensión subyacente en las altas esferas del negocio. Mientras que la ruptura Benn-Hearn es un drama público, las negociaciones con los jeques árabes se mantienen en una zona de sombras que podría redefinir cómo se organizan las peleas de campeonato en el futuro cercano. Para la afición mexicana, este escenario es relevante, ya que cualquier inestabilidad entre los grandes promotores británicos y el capital saudí afecta directamente las posibilidades de ver unificaciones de títulos y grandes combates internacionales.
La noticia deja en el aire el futuro de Conor Benn, quien ahora navega como agente libre en un mercado turbulento, y pone de manifiesto que, en el boxeo de élite, las batallas fuera del cuadrilátero son a menudo más encarnizadas que las que se libran con los guantes puestos.

