La Central de Autobuses se encuentra bajo la lupa tras una serie de incidentes fatales que han puesto en evidencia la precaria infraestructura de servicios de emergencia y seguridad en sus instalaciones. En un lapso de apenas 48 horas, dos personas perdieron la vida en el recinto, lo que ha desatado una ola de críticas por la aparente negligencia en la respuesta médica inmediata.

De acuerdo con los reportes de la fuente Info7, en ambos casos las víctimas manifestaron malestares físicos antes de desvanecerse en las salas de espera. A pesar de que los presentes solicitaron apoyo de forma urgente, la atención médica profesional no llegó a tiempo. Para cuando los servicios de emergencia externos arribaron al lugar, los afectados ya no presentaban signos vitales, confirmándose los decesos en el sitio ante la mirada de otros pasajeros que lamentaron la falta de protocolos de auxilio.

A pesar de la gravedad de estos hechos, un recorrido de inspección constató que la administración de la terminal no ha implementado medidas de reforzamiento significativas. La carencia de personal capacitado es notable: no se cuenta con paramédicos de planta ni módulos de primeros auxilios debidamente equipados. En su lugar, la vigilancia y la respuesta inicial en las salas de espera recae únicamente en dos guardias de seguridad, quienes carecen de la formación necesaria para atender crisis de salud de esta magnitud.

La problemática no se limita a la atención médica. En términos de protección civil y prevención de riesgos, la situación es igualmente alarmante. El recorrido reveló que, si bien existen señaléticas oficiales que indican la ubicación de mangueras contra incendios y extintores, en diversos puntos estas herramientas básicas de seguridad no están presentes. Los nichos destinados para el equipo de emergencia se encuentran vacíos, dejando a los usuarios y trabajadores vulnerables ante cualquier contingencia mayor como un posible incendio.

Esta falta de equipamiento y personal médico contraviene las normas mínimas de seguridad esperadas para un espacio de alto flujo de pasajeros en México. La ausencia de botiquines y la omisión de protocolos de emergencia representan un riesgo latente para los miles de viajeros que transitan diariamente por esta terminal. Hasta el momento, no se ha reportado un plan de acción por parte de los responsables de la Central para subsanar estas deficiencias, manteniendo una inacción preocupante ante los precedentes de decesos en sus pasillos.