En el corazón de la zona norponiente de Monterrey, el hartazgo de los vecinos de la colonia Fomerrey 8 ha llegado a un punto crítico. La calle Zempoala, otrora una vía de tránsito local ordinaria, se ha transformado en un preocupante foco de infección debido a la acumulación masiva de basura, escombros y residuos de diversa índole frente a un domicilio particular. Esta situación, que ha sido denunciada de manera recurrente, pone en evidencia una problemática de salud pública que las autoridades municipales aún no logran contener de manera definitiva.

De acuerdo con los testimonios recabados entre los habitantes del sector, el inmueble en cuestión es habitado por un joven identificado como Pablo. Los afectados aseguran que la acumulación de desechos no es producto del descuido, sino el resultado de un presunto esquema lucrativo: el residente del domicilio permitiría que personas ajenas a la colonia depositen basura y escombro frente a su propiedad a cambio de una remuneración económica. Esta práctica ha convertido la vía pública en un vertedero clandestino que se regenera constantemente.

El impacto en la comunidad es multifacético y alarmante. Además del evidente mal olor y el deterioro de la imagen urbana, la presencia de desechos orgánicos e inorgánicos ha propiciado la proliferación de fauna nociva, como ratas e insectos, elevando el riesgo de enfermedades infecciosas para las familias que viven en las cercanías. “Tenemos tres años lidiando con esto. Hemos intentado limpiar nosotros mismos, nos organizamos como vecinos para despejar la zona, pero a los dos o tres días ya está lleno de basura otra vez porque siguen trayendo desperdicios de otros lados”, relató uno de los denunciantes.

Asimismo, la obstrucción física de la calle representa un peligro vial y peatonal. La calle Zempoala se caracteriza por ser estrecha y contar con carriles de paso limitado; la montaña de escombros y muebles viejos invade los espacios de estacionamiento y obliga a los transeúntes a caminar por el arroyo vehicular, exponiéndose a posibles atropellamientos.

Ante la gravedad de los hechos y la persistencia de esta conducta, la comunidad de Fomerrey 8 hace un llamado enérgico a la Secretaría de Servicios Públicos de Monterrey y a las autoridades de salud del estado para que intervengan de inmediato. La exigencia ciudadana incluye el retiro total de los desechos, la desinfección del área y la aplicación de sanciones correspondientes al responsable para garantizar el derecho de los vecinos a un entorno seguro, limpio y digno.