En un giro significativo para uno de los casos más escandalosos del sector empresarial estadounidense, la fiscalía ha decidido retirar dos de los cargos penales que pesaban sobre los hermanos Oren, Alon y Tal Alexander. Los tres empresarios, conocidos internacionalmente por su anterior dominio en el mercado de bienes raíces de ultra lujo, están en el centro de una investigación por presuntamente haber drogado, violado y traficado a decenas de mujeres durante más de una década.
El caso de los hermanos Alexander ha captado la atención global debido a la magnitud de las acusaciones y al alto perfil de los implicados. Oren y Tal Alexander eran considerados las figuras estelares de la prestigiosa firma Douglas Elliman antes de fundar su propia empresa de corretaje, Official. Sin embargo, su reputación y su imperio comercial se desmoronaron tras la publicación de múltiples testimonios que describen una campaña coordinada de abusos sexuales que se extendía por ciudades como Nueva York, Miami y Los Ángeles.
Aunque el retiro de estos dos cargos específicos representa un movimiento legal a favor de la defensa, el proceso judicial principal sigue en marcha. Las denuncias presentadas por diversas víctimas detallan un patrón alarmante: los hermanos supuestamente utilizaban su estatus y recursos económicos para atraer a mujeres jóvenes, suministrarles sustancias ilícitas para anular su voluntad y posteriormente abusar sexualmente de ellas. En México, este caso ha resonado debido a la estrecha relación de inversores nacionales con el mercado inmobiliario de alta gama en Florida y Nueva York, zonas donde los Alexander operaban principalmente.
La defensa de los hermanos ha negado categóricamente todas las imputaciones desde el inicio, argumentando que las acusaciones carecen de fundamento. No obstante, el número de mujeres que han decidido romper el silencio ha crecido de manera exponencial, lo que ha obligado a las autoridades a realizar un escrutinio profundo sobre la red de influencias que pudo haber permitido que estos actos ocurrieran durante tanto tiempo sin consecuencias legales.
Expertos legales sugieren que la desestimación de estos dos cargos podría ser una estrategia de la fiscalía para concentrar sus recursos en las pruebas más sólidas y asegurar una condena en los cargos restantes que aún enfrentan los tres hermanos. Mientras tanto, el proceso continúa bajo la mirada atenta de colectivos que buscan justicia para las víctimas de agresiones sexuales en entornos de poder.

