En el dinámico mundo de la tecnología vestible, o wearables, la startup Even Realities ha logrado captar la atención de la crítica internacional con su más reciente propuesta: los lentes inteligentes G2. Sin embargo, tras la fascinación inicial por su apariencia, surge una interrogante que resuena entre los especialistas: ¿es suficiente un diseño espectacular para justificar un dispositivo que aún no parece encontrar su propósito?
Para el consumidor en México, donde la adopción de gadgets inteligentes crece de manera constante, Even Realities se presenta como una empresa emergente enfocada en lo que denominan "Computación Visual Centrada en el Humano". Su objetivo es integrar la tecnología de manera invisible en la vida cotidiana, y con los G2, parece que han alcanzado la cima en cuanto a ingeniería estética se refiere. A diferencia de otros intentos en el mercado que resultan estorbosos o visualmente agresivos, estos lentes pasan perfectamente por un armazón convencional, elegante y ligero.
El diseño de los G2 es, sin duda, su carta de presentación más fuerte. Logran resolver uno de los mayores problemas de la realidad aumentada: el estigma social de portar un dispositivo que parece sacado de una película de ciencia ficción de bajo presupuesto. Son cómodos, discretos y están fabricados con materiales que transmiten una sensación premium. No obstante, una vez que el usuario se acostumbra a su aspecto, la experiencia comienza a flaquear. El hardware es de primer nivel, pero la utilidad real del dispositivo se siente limitada, dejando una sensación de vacío en cuanto a las funciones que realmente aportan valor al usuario común.
La gran decepción radica en que, a pesar de lo bien que se ven y lo bien que se sienten puestos, la interacción y las herramientas que ofrecen no terminan de convencer. En un entorno tecnológico donde cada dispositivo busca ser indispensable, los G2 se quedan en la categoría de un accesorio de lujo con funciones digitales que no terminan de aterrizar. La falta de una aplicación "asesina" o de una integración que realmente facilite la vida diaria hace que el usuario se pregunte si realmente necesita esta tecnología en su rostro.
En conclusión, los Even Realities G2 representan un hito en cuanto a diseño industrial para lentes inteligentes, demostrando que la tecnología puede ser bella. Sin embargo, para conquistar mercados como el mexicano, donde la funcionalidad y el valor práctico son determinantes, la empresa deberá trabajar arduamente en que su software sea tan espectacular como su apariencia. Por ahora, los G2 son un vistazo fascinante al futuro, pero un futuro que todavía se siente un tanto incompleto.



