Derren Litten, el reconocido guionista británico y mente maestra detrás de la multipremiada serie de comedia 'Benidorm' de la cadena ITV, atraviesa uno de los momentos más sombríos de su carrera profesional y personal. Lo que comenzó como una historia de éxito televisivo que brindó risas a millones de espectadores durante más de una década, se ha transformado hoy en un drama legal que ha culminado en un divorcio valorado en un millón de libras esterlinas (aproximadamente 25 millones de pesos mexicanos).
Para el público en México, es importante precisar que Litten es una figura de culto en la televisión del Reino Unido. Su obra más famosa, 'Benidorm', es una sátira que retrata con humor las vacaciones de la clase trabajadora británica en las costas de España, convirtiéndose en un fenómeno cultural desde su estreno en 2007. Sin embargo, la alegría que el show proyectaba en pantalla contrasta drásticamente con la realidad financiera actual de su creador.
Según informes obtenidos por fuentes cercanas al escritor, el proceso de separación ha sido calificado como un conflicto 'tóxico' que ha mermado drásticamente sus recursos. El acuerdo de divorcio no solo ha afectado su liquidez, sino que lo ha forzado a poner en venta su residencia principal para cubrir las obligaciones económicas derivadas del litigio. Litten ha confiado a su círculo cercano que se siente profundamente 'estafado' y 'traicionado' por las condiciones impuestas durante la disputa legal.
Este colapso financiero ha traído consigo consecuencias colaterales para la industria del entretenimiento británico. Los planes de expansión de Litten, que incluían nuevos proyectos de guion y posibles relanzamientos de sus franquicias más icónicas, han quedado suspendidos de manera indefinida. El entorno del autor señala que el desgaste emocional y la pérdida de capital han frenado en seco su capacidad creativa y operativa.
El caso ha generado un intenso debate sobre el impacto de los procesos de separación de alto perfil en el patrimonio de los creativos del sector audiovisual. Mientras los seguidores de su trabajo lamentan la situación, el futuro profesional del hombre que alguna vez dominó los índices de audiencia de la comedia británica permanece en la incertidumbre absoluta, a la sombra de un descalabro económico que parece no tener retorno inmediato.



