LISBOA, PORTUGAL – El futbol europeo vuelve a verse manchado por actos de discriminación que han escalado a nivel institucional. Este viernes, el club luso informó de manera oficial que el Benfica suspende de forma provisional a cinco de sus socios abonados tras ser identificados como presuntos responsables de gestos racistas durante el duelo de ida de los playoffs de la UEFA Champions League frente al Real Madrid.

La directiva del equipo de Lisboa emitió un comunicado donde confirmó la apertura inmediata de expedientes disciplinarios contra estos individuos. Según el club capitalino, se detectaron “comportamientos inapropiados en la grada, de naturaleza racista”, los cuales resultan totalmente incompatibles con los valores y principios que rigen a la institución. Esta medida cautelar impide a los involucrados el acceso al Estádio da Luz mientras se resuelve su situación jurídica, enfrentando la posibilidad de una exclusión definitiva como socios del equipo.

El origen del conflicto se remonta al pasado 17 de febrero, durante el ríspido choque entre las "Águilas" y el conjunto merengue. El astro brasileño del Real Madrid, Vinícius Jr., acusó directamente al jugador argentino del Benfica, Gianluca Prestianni, de haber proferido insultos racistas en su contra, asegurando que este lo llamó "mono". El incidente provocó que el árbitro central detuviera el encuentro por aproximadamente diez minutos, activando los protocolos de la UEFA para este tipo de agresiones verbales.

A pesar de que el Benfica ha salido en defensa de Prestianni, asegurando que su jugador no es racista y desmintiendo versiones de prensa que sugerían una supuesta confesión del argentino ante sus compañeros, las pruebas contra la afición son difíciles de ignorar. Tras el partido, circularon grabaciones en redes sociales donde se observa a seguidores portugueses realizando gestos simiescos dirigidos hacia Vinícius Jr., lo que aceleró la investigación interna del club.

En el ámbito deportivo, el Real Madrid logró superar la eliminatoria tras imponerse en ambos encuentros (1-0 en Portugal y 2-1 en España), asegurando su lugar en los octavos de final. Sin embargo, el resultado queda opacado por la creciente presión internacional para erradicar el racismo en los estadios de élite.

Para el público mexicano, este episodio resuena con fuerza debido al seguimiento masivo que tienen los clubes españoles y la Champions League en el país, además de las constantes campañas de la Liga MX para eliminar el grito homofóbico y la discriminación en los estadios locales. La determinación del Benfica de sancionar administrativamente a sus propios abonados marca un precedente en la lucha contra la intolerancia en el deporte profesional.