KABUL, AFGANISTÁN – El Ministerio de Defensa del gobierno provisional de Afganistán confirmó este lunes el inicio de una serie de ataques dirigidos contra puestos de avanzada del ejército de Pakistán a lo largo de la frontera común. Esta maniobra representa una respuesta directa a los bombardeos aéreos ejecutados previamente por Islamabad en territorio afgano, lo que marca un punto crítico en la ya frágil relación bilateral entre ambas naciones.
De acuerdo con el portavoz de las fuerzas afganas, las unidades fronterizas utilizaron armamento pesado para atacar centros militares pakistaníes en represalia por las incursiones que, según Kabul, resultaron en la muerte de al menos ocho civiles, incluyendo mujeres y niños, en las provincias de Khost y Paktika. Por su parte, el gobierno pakistaní ha justificado sus acciones aéreas alegando que los objetivos eran escondites de grupos insurgentes responsables de recientes ataques terroristas dentro de su territorio.
El núcleo del conflicto reside en la histórica disputa sobre la Línea Durand, una frontera de más de 2,600 kilómetros trazada en la época colonial británica que Kabul nunca ha reconocido oficialmente. En los últimos meses, Pakistán ha intensificado sus acusaciones contra el gobierno talibán, señalando que permiten que grupos como el Tehreek-e-Taliban Pakistan (TTP) operen desde suelo afgano para desestabilizar la seguridad regional, una acusación que los talibanes niegan categóricamente.
Desde la perspectiva de la política exterior mexicana, este recrudecimiento de las hostilidades en Asia Central es seguido con atención por la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE). Aunque geográficamente distante, México mantiene una postura histórica de promoción del diálogo y la resolución pacífica de conflictos, advirtiendo que la inestabilidad en regiones con presencia de grupos radicales puede tener repercusiones directas en la seguridad global y la volatilidad de los mercados internacionales.
La situación se mantiene en una tensa calma mientras ambos bandos refuerzan sus posiciones fronterizas. El gobierno afgano ha advertido que no permitirá que se vulnere su soberanía nacional bajo ninguna circunstancia, mientras que Islamabad asegura que continuará defendiendo su integridad territorial. Esta escalada bélica sitúa a la región ante el riesgo inminente de un conflicto de mayores proporciones si los canales diplomáticos no logran frenar el intercambio de fuego en los próximos días.
