El director Jafar Panahi reveló que su presencia en los eventos promocionales del Oscar por la cinta Un simple accidente responde a una obligación estricta con su distribuidora y no a una voluntad propia. Durante un panel celebrado el viernes por la noche en el Museo del Oscar en Los Ángeles, el cineasta iraní aseguró que el premio tiene un significado menor ante la grave crisis política y social que atraviesa su país de origen. Panahi confesó sentirse constantemente preocupado por la gente en Irán, lo que convierte su paso por la alfombra roja en una experiencia agridulce y forzada por compromisos legales previamente adquiridos.

La controversia surgió cuando Panahi explicó que, tras recibir la nominación a Mejor Película Internacional, su intención inicial era detener toda actividad de campaña para enfocarse en la realidad de su nación. Sin embargo, la empresa encargada de la distribución del filme en Estados Unidos le recordó que la promoción era un compromiso ineludible. Su obra, que muestra a un grupo de iraníes debatiendo sobre la venganza frente a una dictadura, resuena con fuerza en un Hollywood que intenta equilibrar el espectáculo con las realidades geopolíticas actuales, aunque para el autor la estatuilla sea ahora una prioridad secundaria. (Lee también: Lo que nadie te dijo sobre el vacío en Hollywood antes del Oscar.)

Para la audiencia en México y Latinoamérica, la postura de Jafar Panahi resuena profundamente debido a la historia compartida de lucha por la libertad de expresión en la región. En México, donde el cine iraní ha tenido una presencia constante en festivales como el de Morelia o la Cineteca Nacional, el caso del director pone de manifiesto la presión que enfrentan los creadores bajo regímenes autoritarios. Asimismo, en España, la noticia ha generado debate sobre la ética comercial de los grandes estudios frente al bienestar emocional y la libertad de conciencia de los artistas internacionales nominados. (Lee también: 5 razones por las que los memes del concierto bruno son virales.)

En paralelo a la situación de Panahi, el cineasta mexicano Guillermo del Toro aprovechó su intervención en el mismo foro del Museo del Oscar para lanzar una iniciativa que ya es tendencia global. El director tapatío propuso formalmente que se otorgue una estrella en el Paseo de la Fama a Jack Pierce, el legendario maquillista responsable de la imagen de Frankenstein en 1931. Del Toro, quien estuvo acompañado por los artistas nominados Mike Hill, Jordan Samuel y Cliona Furey, afirmó que está dispuesto a financiar personalmente este reconocimiento para Pierce, destacando que es momento de que la industria valore a quienes forjaron el imaginario de los monstruos clásicos. (Lee también: Por qué el accidente dinastia y el pasado de Derbez son tendencia hoy.)

Actualmente, se espera que Jafar Panahi continúe con su agenda de eventos hasta la noche de la ceremonia, aunque fuentes cercanas indican que su ánimo sigue siendo reservado. Mientras tanto, la propuesta de Guillermo del Toro ha comenzado a sumar apoyos entre diversos gremios de artistas en Hollywood, lo que podría derivar en una petición formal ante la Cámara de Comercio. La gala de los Oscar se mantiene como el escenario donde estos conflictos de interés, entre el arte, la política y el reconocimiento histórico, convergen ante la mirada de millones de espectadores.