El fenómeno de los festivales de música en México ha pasado de ser un evento recreativo ocasional a representar una inversión financiera de alto impacto para los fanáticos. Según proyecciones recientes de la industria, asistir a los siete festivales más importantes del país bajo la organización de Ocesa implicará un desembolso que podría alcanzar cifras históricas para el año 2026.

Para aquellos que opten por la modalidad de abonos generales, el costo acumulado estimado ronda los 26 mil pesos mexicanos, cifra que ya contempla los cargos por servicio que suelen aplicar las boleteras. Sin embargo, el panorama cambia drásticamente para quienes buscan la exclusividad de las zonas VIP. En este segmento, la suma total para cubrir eventos emblemáticos como el Vive Latino, Corona Capital y EDC México podría superar los 93 mil pesos, consolidando a la industria del entretenimiento en vivo como un sector de lujo inaccesible para gran parte de la población.

Este incremento responde a diversos factores económicos, incluyendo la inflación en la logística de producción de eventos masivos y la creciente demanda de experiencias personalizadas. Los festivales contemplados en este análisis conforman la columna vertebral de la oferta musical en la Ciudad de México y otras ciudades principales, abarcando géneros que van desde el rock y el indie hasta la música electrónica y el género urbano.

El impacto en el bolsillo del consumidor mexicano es notable. Mientras que los precios de los abonos generales representan un reto para el presupuesto promedio, el salto hacia las experiencias premium evidencia una polarización en el consumo de cultura y ocio. Los servicios VIP, que suelen incluir accesos preferentes, áreas de descanso exclusivas, opciones gastronómicas de autor y vistas privilegiadas a los escenarios, han visto un aumento sostenido en sus precios finales debido a la estructura de costos operativos y los cargos adicionales de gestión, que en ocasiones representan hasta un 20% del valor nominal del boleto.

Hacia el 2026, se espera que esta tendencia de precios continúe al alza, obligando a los asistentes a planificar sus finanzas con meses de antelación o a realizar una selección más rigurosa de los eventos a los que acudirán. La industria del entretenimiento en México se encuentra en un punto de inflexión donde el costo de la 'experiencia total' comienza a rivalizar con gastos de alto nivel, como viajes internacionales, redefiniendo el perfil del espectador en la era actual.