MILÁN, Italia – Eileen Gu, la prodigio del esquí acrobático que recientemente conquistó al mundo en los Juegos Olímpicos de Invierno de Beijing, ha demostrado que su dominio no se limita únicamente a las gélidas montañas. Este miércoles, la joven atleta acaparó todas las miradas durante la Semana de la Moda de Milán, donde cambió sus esquís y equipo térmico por zapatos de tacón y alta costura, apenas unos días después de defender con éxito su título olímpico en la prueba de halfpipe femenino.
La presencia de Gu en la capital de la moda italiana marca un momento crucial en su meteórica carrera. Tras una actuación histórica en territorio asiático, donde se colgó tres medallas —dos de oro y una de plata—, la deportista de 18 años reafirmó su estatus como una de las figuras más influyentes del deporte global actual. No obstante, su transición de las pendientes nevadas a las pasarelas de lujo no ha estado exenta de un intenso escrutinio mediático y político.
Para el público mexicano que no esté familiarizado con su trayectoria, Eileen Gu es una figura de gran relevancia geopolítica. Nacida en San Francisco, California, de madre china y padre estadounidense, Gu tomó la polémica decisión en 2019 de representar a China en lugar de competir por los Estados Unidos. Esta determinación la situó en el ojo del huracán, enfrentando constantes cuestionamientos sobre su nacionalidad y siendo etiquetada como «traidora» por diversos sectores de la opinión pública estadounidense, especialmente en el contexto de las tensiones diplomáticas entre ambas potencias.
A pesar de la presión y las críticas que ponen en duda su lealtad, Gu ha sabido manejar la narrativa a su favor, enfocándose en su desempeño atlético y en su creciente imperio comercial. Su aparición en Milán no es casualidad; la esquiadora ya colabora como embajadora de múltiples firmas de lujo internacionales, posicionándose como un puente cultural y comercial entre Oriente y Occidente.
En la pasarela milanesa, la «chica de oro» del esquí mostró una seguridad impecable, similar a la que proyecta al realizar sus acrobacias a varios metros de altura. Su participación en uno de los eventos de moda más prestigiosos del mundo subraya su intención de trascender el ámbito deportivo, consolidándose como un ícono de estilo y una figura pública capaz de navegar con éxito tanto en la alta competencia como en la industria del modelaje global.



