México se prepara para ser el escenario privilegiado de uno de los eventos astronómicos más impactantes de la década: el próximo eclipse lunar de 2026. Este fenómeno, conocido popularmente como la "Luna de sangre" por la tonalidad rojiza que adquiere el satélite natural al cruzar la sombra de la Tierra, podrá ser observado de manera plena en todas las entidades de la República Mexicana. La relevancia de este evento es mayor debido a que, tras su culminación, los observadores del cielo tendrán que esperar hasta el año 2028 para presenciar un fenómeno de características similares en el país.

La visibilidad del eclipse lunar está garantizada en todo el territorio nacional, siempre que las condiciones climatológicas lo permitan. A diferencia de los eclipses de Sol, este evento no requiere de filtros especiales ni protección ocular, lo que facilita que familias y aficionados a la astronomía puedan disfrutarlo a simple vista desde sus hogares, parques o centros de observación.

Para quienes buscan inmortalizar el momento, existen trucos prácticos de fotografía que pueden marcar la diferencia entre una imagen borrosa y una captura profesional. El uso de un trípode es indispensable para evitar el movimiento de la cámara durante las exposiciones prolongadas que requiere la baja luminosidad de la fase total. Si se utiliza una cámara réflex o mirrorless, los expertos recomiendan ajustar el ISO de forma manual (entre 400 y 800) y utilizar una apertura de diafragma amplia para captar la mayor cantidad de luz posible mientras la Luna se tiñe de rojo.

En el caso de los usuarios de teléfonos inteligentes, se aconseja utilizar el "Modo Pro" o manual para bloquear el enfoque en la Luna y reducir la exposición, evitando así que el satélite aparezca como una mancha blanca brillante. El uso de aplicaciones de temporizador también ayuda a prevenir la vibración al tocar la pantalla para disparar.

Este eclipse lunar de 2026 se perfila como una cita obligada para la comunidad científica y los entusiastas en México. Se recomienda a los interesados buscar zonas con baja contaminación lumínica para apreciar mejor los cambios de coloración. Con el reporte de que no habrá otro evento igual hasta 2028, la preparación anticipada es clave para no perderse este espectáculo natural que transformará el paisaje nocturno mexicano.