En un movimiento que ha sacudido las esferas del poder global, Borge Brende ha presentado su dimisión como director ejecutivo del Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés), organización responsable de la cumbre anual en Davos, Suiza. La decisión se produce tras la filtración de información que vincula directamente al alto funcionario con el fallecido financiero estadounidense Jeffrey Epstein, cuya red de tráfico sexual ha salpicado a diversas figuras de la élite internacional.
De acuerdo con los reportes oficiales, Brende y Epstein mantuvieron al menos tres cenas de negocios entre los años 2018 y 2019. Aunque los encuentros han sido descritos inicialmente como reuniones de carácter estrictamente profesional, la gravedad de los delitos asociados a Epstein y el escrutinio público sobre sus colaboradores hicieron insostenible la permanencia de Brende al frente de una de las instituciones más influyentes del mundo.
Para México y la comunidad latinoamericana, el Foro de Davos representa el epicentro de la toma de decisiones económicas y políticas de alto nivel. Cada año, una nutrida delegación de empresarios, secretarios de Estado y líderes de opinión mexicanos acuden a esta cumbre para discutir el rumbo de la economía global. La caída de un directivo de este calibre subraya la creciente presión ciudadana y corporativa sobre las instituciones internacionales para mantener estándares éticos impecables y transparencia total en sus relaciones de poder.
Jeffrey Epstein, quien se quitó la vida en una celda de Nueva York en 2019 mientras esperaba un juicio por cargos federales de tráfico sexual de menores, dejó tras de sí una compleja red de contactos que incluye a presidentes, monarcas y directores de empresas transnacionales. El caso de Brende es solo el más reciente en una serie de dimisiones de figuras públicas que no han podido justificar su cercanía con el magnate neoyorquino en años recientes.
El Foro Económico Mundial, que históricamente se ha posicionado como un promotor del "liderazgo responsable y sensible", enfrenta ahora el desafío de restaurar su reputación tras este escándalo. Por el momento, la organización no ha detallado quién sucederá a Brende de forma permanente, pero se prevé que el proceso de transición sea riguroso para blindar la integridad de la próxima cumbre anual frente a futuras controversias éticas.


