Puerto Vallarta, Jalisco – En una ceremonia marcada por el luto institucional y el reconocimiento al deber cumplido, el Gobierno del Estado de Jalisco, a través de la Dirección General de Prevención y Reinserción Social, rindió honores fúnebres al oficial de custodia que perdió la vida en incidentes violentos registrados recientemente en el penal de esta zona turística. El acto solemne destacó la trayectoria de un hombre que dedicó más de dos décadas de su vida a la seguridad del sistema penitenciario estatal.

Con una impecable hoja de servicio de más de 24 años, el oficial fue recordado por sus compañeros y mandos superiores como un pilar dentro de la institución. Durante el homenaje, se llevó a cabo el tradicional último pase de lista, acompañado por los toques de orden de la banda de guerra y la entrega de la bandera nacional a sus familiares, un gesto que simboliza el sacrificio de quienes entregan su vida en el ejercicio de sus funciones para mantener el orden y la legalidad en la entidad.

El fallecimiento del custodio se produce en un contexto de extrema tensión en el occidente del país. De acuerdo con informes oficiales, los hechos se desencadenaron en el marco de la ola de violencia que el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) desató en la región tras confirmarse el abatimiento de su líder máximo, Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como “El Mencho”. Esta reacción delictiva ha puesto a las fuerzas del orden y al personal de los centros de reinserción social en una situación de alerta máxima debido a las represalias del grupo criminal.

La pérdida de este elemento subraya los riesgos constantes que enfrenta el personal de custodia en México, un eslabón crítico y muchas veces invisibilizado en la cadena de seguridad pública. Las autoridades locales han reiterado su compromiso de no dejar desamparada a la familia del oficial caído, asegurando que se brindarán todos los apoyos económicos y legales correspondientes, al tiempo que se refuerzan los protocolos de seguridad en los centros penitenciarios del estado para evitar nuevos incidentes derivados de la inestabilidad en la cúpula de las organizaciones delictivas.

Este suceso refleja la compleja realidad que atraviesa Jalisco, donde la seguridad pública se ve constantemente desafiada por la delincuencia organizada. La muerte del oficial no solo representa una pérdida para su familia y la corporación, sino que se convierte en un símbolo de la resistencia institucional frente a la criminalidad que busca desestabilizar la paz social en los municipios clave del estado, como Puerto Vallarta.