En una serie de operativos coordinados al amanecer, las fuerzas del orden en el Reino Unido lograron la captura de una banda criminal presuntamente responsable del robo masivo de teléfonos inteligentes, cuyo valor conjunto se estima en aproximadamente 300,000 libras esterlinas, lo que equivale a más de 6.6 millones de pesos mexicanos al tipo de cambio actual.

De acuerdo con los reportes oficiales de la policía, el grupo operaba con un 'modus operandi' basado en el engaño y la proximidad física. Los delincuentes seleccionaban a sus víctimas estratégicamente afuera de diversos centros nocturnos y pubs, enfocándose principalmente en personas que mostraban signos de ebriedad o que se encontraban desprevenidas tras una noche de convivencia. Bajo la apariencia de ser personas amigables o de querer entablar una conversación casual para brindar supuesta ayuda, los integrantes de la banda se acercaban a los transeúntes para ganarse su confianza antes de proceder al robo de los dispositivos de manera rápida y discreta.

Este fenómeno delictivo, que ha crecido de manera alarmante en las principales ciudades del Reino Unido, ha obligado a las autoridades británicas a intensificar la vigilancia en las zonas de mayor entretenimiento nocturno. Los dispositivos sustraídos, que incluyen principalmente los modelos más recientes y costosos del mercado tecnológico, eran el objetivo principal de esta red criminal que lograba evadir la seguridad mediante la manipulación emocional y la distracción de las víctimas.

La investigación, que culminó con redadas en diversos domicilios durante las primeras horas del día, permitió a los agentes documentar cómo esta organización lograba despojar a los usuarios de sus pertenencias en cuestión de segundos sin que muchos se percataran del robo de forma inmediata. Para los ciudadanos en México, este caso resulta de particular interés al comparar las tácticas de 'ingeniería social' y distracción utilizadas en el extranjero frente a los métodos de asalto que se viven en las zonas urbanas de nuestro país, destacando que el robo de tecnología de alta gama es una problemática de seguridad con alcances globales.

La policía difundió imágenes del momento exacto de las detenciones para disuadir a otros grupos criminales y enviar un mensaje de certidumbre a la población. Los detenidos ahora enfrentan cargos formales por robo agravado y asociación delictuosa, mientras las autoridades locales continúan con las investigaciones para determinar si existe una red de exportación que enviara estos dispositivos fuera del país para su reventa en mercados negros.