La crisis de resultados para Jos Buttler, una de las figuras más prominentes del cricket mundial, alcanzó un nuevo punto crítico durante el encuentro de la Copa del Mundo T20 entre las selecciones de Inglaterra y Nueva Zelanda. El capitán de la escuadra británica, quien llegó al torneo con la reputación de ser uno de los bateadores más explosivos del planeta, sufrió una de las tardes más amargas de su carrera profesional al ser eliminado tras enfrentar apenas dos lanzamientos.

El incidente, que ha dejado a los analistas deportivos internacionales con la frase “¡Debes estar bromeando!” en la boca, ocurrió cuando Buttler fue sorprendido por un envío que terminó en las manos del guardameta neozelandés. Esta jugada técnica, conocida en el argot de este deporte como 'caught behind' (atrapado por detrás), significó que el capitán inglés se marchara al vestuario con un 'duck' (pato), término utilizado en el cricket cuando un bateador es eliminado con un marcador de cero carreras.

Para el público en México, donde el cricket es una disciplina con poca exposición mediática en comparación con deportes como el béisbol o el fútbol, es fundamental dimensionar la magnitud de esta caída. Jos Buttler no es solo un integrante más de la plantilla; es el líder de la actual selección de Inglaterra y un especialista de élite en el formato T20, que es la versión más rápida y comercial del juego. Su incapacidad actual para generar carreras es comparable a que un goleador histórico de la Selección Mexicana pasara cinco partidos consecutivos de un Mundial sin lograr realizar un solo disparo a portería.

Con este tropiezo ante los neozelandeses, Buttler acumula ya cinco entradas consecutivas sin lograr alcanzar las dobles figuras; es decir, no ha podido anotar siquiera 10 carreras en sus últimos cinco turnos al bate. Esta racha negativa, calificada por la prensa británica como un “periodo miserable”, pone en entredicho no solo su estado de forma individual, sino también la estabilidad del equipo inglés, que depende en gran medida de su agresividad en el orden de bateo para establecer condiciones competitivas.

La presión sobre el capitán continúa creciendo de manera exponencial mientras el torneo avanza hacia sus etapas definitivas. Lo que inicialmente se consideró como un bache temporal de rendimiento se ha transformado ahora en una preocupación mayor para el cuerpo técnico de Inglaterra, que observa con incredulidad cómo su jugador más determinante se desvanece en el escenario más importante del año.