La zona arqueológica de Teotihuacán, uno de los baluartes culturales y turísticos más importantes de México, se encuentra actualmente en el centro de una controversia que escala rápidamente. Prestadores de servicios turísticos locales han alzado la voz para denunciar una creciente ola de extorsiones que condiciona su derecho al trabajo en los principales accesos del sitio prehispánico, situación que pone en jaque la estabilidad de la región.

Los afectados, entre los que se encuentran guías de turistas certificados, artesanos y fotógrafos, señalan que grupos externos les exigen cuotas periódicas para permitirles operar en las inmediaciones de las puertas de acceso al recinto. Esta dinámica de delincuencia organizada, conocida comúnmente como 'cobro de piso', ha generado un clima de incertidumbre y temor que pone en riesgo el sustento de cientos de familias que dependen directamente de la afluencia de visitantes nacionales y extranjeros en el Estado de México.

Lo más alarmante de las denuncias es el señalamiento directo hacia el desamparo institucional. Según los manifestantes, no existe un apoyo real por parte de las instancias correspondientes para garantizar su seguridad. El reclamo es claro: existe una ausencia de operativos de vigilancia efectivos que permitan a los trabajadores realizar sus labores de manera digna y sin amenazas. Los prestadores de servicios acusan que, pese a las denuncias recurrentes, las autoridades han sido omisas ante la problemática.

Este panorama de inseguridad representa un foco rojo para la economía local y la imagen internacional del país. Teotihuacán no solo es un patrimonio de la humanidad, sino el motor económico de municipios como San Juan Teotihuacán y San Martín de las Pirámides. La infiltración de prácticas delictivas en los circuitos turísticos más emblemáticos de la entidad federativa evidencia una crisis de gobernabilidad en las zonas limítrofes del sitio.

Para la comunidad de prestadores de servicios, la situación es insostenible. Advierten que, de no haber una intervención inmediata y coordinada entre el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), la Secretaría de Seguridad del Estado de México y la Guardia Nacional, el turismo en la 'Ciudad de los Dioses' podría verse severamente afectado. La exigencia es única: seguridad para trabajar y la recuperación del orden en uno de los puntos más sagrados y visitados del territorio mexicano.