En el municipio de Tizayuca, Hidalgo, la comunidad educativa del jardín de niños “Rosaura Zapata” se encuentra en el centro de una fuerte controversia tras denuncias de presunto maltrato físico contra menores de edad. Los hechos, que cobraron relevancia nacional tras la difusión de un video en redes sociales, involucran a la profesora identificada como Carmen “N”, quien es señalada por padres de familia de implementar medidas disciplinarias extremas y violentas contra alumnos de primer año de preescolar.
De acuerdo con los testimonios recabados y el material audiovisual, al menos dos madres de familia irrumpieron en el plantel educativo, ubicado en el fraccionamiento Villa Magna, para encarar directamente a la docente. La confrontación escaló de las palabras a la agresión física luego de que se hiciera público que la maestra presuntamente encerraba a los infantes —muchos de ellos de apenas tres años de edad— y, en algunos casos, llegaba a amarrarlos dentro del aula bajo el argumento de mantener la disciplina.
La difusión de estas imágenes ha generado una ola de indignación entre los habitantes de la zona y usuarios de internet, quienes exigen una intervención inmediata por parte de las autoridades competentes. El caso pone de relieve la vulnerabilidad de los estudiantes en los niveles iniciales de educación y la necesidad de mecanismos de supervisión más estrictos en los planteles del estado.
En el contexto legal mexicano, la utilización del nombre Carmen “N” obedece al respeto del debido proceso y la presunción de inocencia, mientras las autoridades ministeriales y la Secretaría de Educación Pública de Hidalgo (SEPH) realizan las investigaciones correspondientes. Se espera que en los próximos días la institución educativa emita un pronunciamiento oficial sobre la situación administrativa de la docente y las medidas que se tomarán para garantizar la integridad psicológica y física de los alumnos afectados.
Por su parte, la comunidad del fraccionamiento Villa Magna ha solicitado que no se minimicen los hechos y que se brinde acompañamiento legal y psicológico a las familias de los menores que habrían sufrido estos abusos. Este incidente se suma a la creciente preocupación ciudadana sobre la seguridad en los entornos escolares y la urgencia de protocolos de actuación ante señales de maltrato infantil en el ámbito docente.


