La noticia sobre el presunto fallecimiento de Nemesio Oseguera Cervantes, alias ‘El Mencho’, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), ha generado una serie de reacciones violentas y un clima de incertidumbre que se ha extendido más allá de los límites de Jalisco. Este evento, de alta trascendencia para la seguridad nacional, ha propiciado una mezcla de hechos confirmados y una alarmante ola de desinformación que circula velozmente a través de diversas plataformas digitales.
En el terreno de los hechos confirmados, se registraron diversos narcobloqueos en puntos clave del estado de Jalisco y zonas colindantes. Vehículos de carga y particulares fueron incendiados para obstruir el paso de las fuerzas federales, una táctica recurrente de esta organización criminal ante golpes a su estructura de mando o movimientos internos. Estos incidentes provocaron el cierre temporal de carreteras estratégicas y una movilización masiva de elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) y la Guardia Nacional, quienes trabajan para recuperar el control total de las vías de comunicación.
Por otro lado, es crucial identificar lo que no ocurrió, a pesar del ruido en redes sociales. Durante la jornada de caos, se difundieron reportes sobre supuestos ataques directos y sistemáticos a la población civil en centros comerciales, así como toques de queda impuestos por el gobierno estatal en municipios específicos. Las autoridades han desmentido categóricamente estas versiones, aclarando que, si bien existe una situación de alerta máxima y patrullajes intensos, no se han emitido restricciones de circulación para la ciudadanía general. Asimismo, especialistas en verificación detectaron la circulación de videos antiguos de enfrentamientos pasados, presentados erróneamente como sucesos actuales.
El impacto de la desaparición física del líder de una organización con el alcance del CJNG pone en alerta no solo a Jalisco, sino a entidades vecinas como Colima, Nayarit y Michoacán, ante posibles reacomodos internos o pugnas por el control del grupo. La estabilidad de la región depende en gran medida de la capacidad de respuesta de las instituciones de seguridad y de la veracidad de la información que se transmita a la sociedad civil.
En conclusión, mientras se espera mayor claridad institucional sobre las circunstancias que rodean este suceso, la recomendación primordial para la población es evitar compartir información no verificada que pueda generar histeria colectiva. La situación en el Bajío permanece bajo estrecha vigilancia gubernamental en un esfuerzo por contener las réplicas de este acontecimiento que marca un punto de inflexión en el panorama del narcotráfico en México.


