Las pequeñas y medianas empresas (Pymes) en México se encuentran en un punto crítico ante el resurgimiento de las llamadas "factureras". A pesar de los esfuerzos gubernamentales por erradicar estas prácticas mediante reformas legales más severas, el número de entidades que emiten comprobantes fiscales por operaciones inexistentes continúa al alza, representando una amenaza directa para la estabilidad financiera y legal de los negocios formales.
De acuerdo con reportes recientes del sector fiscal, estas estructuras delictivas han sofisticado sus métodos de operación para intentar evadir los radares del Servicio de Administración Tributaria (SAT). El modelo de negocio de estas organizaciones, técnicamente conocidas como Empresas que Facturan Operaciones Simuladas (EFOS), consiste en vender facturas por servicios o bienes que nunca se entregaron o realizaron, permitiendo a los compradores deducir gastos falsos y reducir artificialmente su carga tributaria.
El endurecimiento de las sanciones, que en años recientes elevó la emisión de facturas falsas a la categoría de delito grave en ciertos supuestos de delincuencia organizada, no ha sido un freno definitivo. Los especialistas advierten que las Pymes son las más vulnerables ante este fenómeno, ya que en ocasiones son contactadas por supuestos asesores que ofrecen estrategias de "optimización fiscal" que, en realidad, son esquemas fraudulentos.
Para los contribuyentes, las consecuencias de utilizar estos comprobantes son severas. Además de la nulidad de las deducciones y el pago de las contribuciones omitidas con recargos y actualizaciones, las empresas se enfrentan a multas que pueden comprometer su operatividad. En el ámbito penal, la responsabilidad recae directamente sobre los dueños y representantes legales, quienes podrían enfrentar penas de cárcel por defraudación fiscal.
Ante este panorama, se recomienda a los empresarios mexicanos extremar precauciones y revisar periódicamente las listas publicadas por el SAT en cumplimiento con el artículo 69-B del Código Fiscal de la Federación. La autoridad tributaria ha intensificado el uso de herramientas tecnológicas y cruces de información masivos para detectar discrepancias, lo que hace que el riesgo de ser detectado sea más alto que nunca. Contar con una contabilidad transparente y pruebas de la materialidad de los servicios contratados es hoy la mejor defensa para el sector empresarial.



