En el dinámico entorno económico de México, la estabilidad de las empresas es fundamental para la salud financiera del país. Sin embargo, cuando una organización enfrenta dificultades para cumplir con sus obligaciones de pago, surge una figura jurídica clave: el concurso mercantil. Este procedimiento, regulado por la Ley de Concursos Mercantiles, actúa como un salvavidas legal que permite a las unidades económicas reorganizarse antes de llegar a un punto de quiebra irreversible.
El concurso mercantil es un proceso judicial federal al que pueden recurrir tanto las empresas como sus acreedores. Su objetivo primordial es conservar las empresas y evitar que el incumplimiento generalizado de las obligaciones de pago ponga en riesgo la viabilidad de la compañía y los empleos que esta genera. Al entrar en este estado, la empresa queda bajo la protección de un juez, lo que suspende temporalmente los intentos de embargo o cobros coactivos, permitiendo un espacio de negociación estratégica.
Este mecanismo se divide fundamentalmente en dos etapas. La primera de ellas es la conciliación, cuya finalidad es lograr un convenio entre la empresa deudora y sus acreedores. Durante este periodo, interviene el Instituto Federal de Especialistas de Concursos Mercantiles (IFECOM), el cual designa a un conciliador para mediar en las negociaciones y proponer un plan de reestructuración que resulte justo para todas las partes involucradas. Si se logra un acuerdo, la empresa puede continuar sus operaciones con nuevas condiciones de pago.
La segunda etapa, que ocurre solo si no se alcanza un acuerdo en la conciliación, es la quiebra. En este escenario, se procede a la venta ordenada de los bienes y activos de la empresa para cubrir, hasta donde sea posible, las deudas pendientes con los acreedores, siguiendo un orden de prelación establecido por la ley. Es importante destacar que el concurso mercantil no debe verse como un certificado de defunción empresarial, sino como un proceso de ordenamiento que brinda certeza jurídica en momentos de insolvencia.
En años recientes, empresas de diversos sectores en México, desde aerolíneas hasta constructoras, han recurrido a este instrumento para enfrentar crisis sistémicas o coyunturales. La aplicación del concurso mercantil es, por tanto, un pilar del derecho mercantil mexicano que busca equilibrar el interés público de preservar las fuentes de trabajo con el derecho de los acreedores a recuperar su capital.



