Un equipo de investigadores internacionales ha revelado evidencias científicas de un sismo de gran magnitud que coincide con los relatos bíblicos sobre la muerte de Jesús de Nazaret. El hallazgo, que ha captado la atención de la comunidad académica y religiosa, sugiere que el fenómeno natural descrito en las escrituras no fue solo una metáfora, sino un evento geológico documentado por la propia naturaleza.

De acuerdo con el estudio, cuyos hallazgos fueron difundidos inicialmente por el diario británico Daily Mail, los científicos analizaron muestras de sedimentos extraídos de la zona del Mar Muerto, una región históricamente activa desde el punto de vista tectónico. Al examinar las capas de suelo, conocidas técnicamente como varvas, los expertos identificaron una perturbación sísmica significativa que se remonta a la época en que Poncio Pilato fungía como procurador de Judea.

La cronología obtenida sitúa el evento sísmico aproximadamente entre los años 26 y 36 de nuestra era. Esta ventana temporal coincide de manera precisa con el periodo histórico en el que se sitúa la crucifixión de Jesús. El descubrimiento se vincula directamente con el Evangelio de Mateo, el cual narra que, tras el último suspiro de Cristo en la cruz, 'la tierra tembló y las rocas se partieron', un fragmento que durante siglos fue interpretado por muchos únicamente desde una perspectiva simbólica.

Para México, un país con una profunda tradición católica y una geografía marcada por la alta sismicidad, este tipo de descubrimientos generan un interés particular. El análisis no solo busca validar textos antiguos, sino que permite a los geólogos reconstruir el historial sísmico de una de las regiones más inestables del planeta, utilizando registros históricos para corroborar datos científicos modernos.

Los investigadores señalaron que, si bien es imposible determinar con exactitud matemática el día y la hora del sismo basándose solo en sedimentos, la correlación entre los registros geológicos y las crónicas antiguas ofrece una evidencia de peso sobre la veracidad de los desastres naturales ocurridos en el siglo I. El estudio representa un punto de encuentro donde la geología proporciona un marco físico a la narrativa histórica y religiosa, permitiendo comprender mejor el entorno ambiental en el que se desarrollaron eventos que cambiaron el rumbo de la historia occidental.