La ciudad de Tuxtla Gutiérrez se convirtió en el epicentro del orgullo nacional luego de que Chiapas rompe de manera oficial el Guinness World Record al conformar la imagen humana de una camiseta de fútbol más grande del mundo. El evento, realizado en el emblemático estadio Víctor Manuel Reyna, reunió a miles de personas en un ejercicio de coordinación y unidad que posiciona a México en el mapa internacional rumbo a la próxima justa mundialista.

La hazaña consistió en la formación de una figura monumental que midió 48 metros de ancho, incluyendo las mangas, y 35.5 metros de alto. Para lograr esta escala, se requirió la participación de 4,757 personas, quienes se colocaron de manera estratégica sobre el césped del inmueble que alguna vez albergó a los Jaguares de Chiapas en la Liga MX. El resultado fue validado por jueces internacionales, otorgando a México un nuevo reconocimiento global.

¿Por qué es relevante este evento? Más allá de la marca numérica, la Secretaría de Turismo federal destacó que esta actividad incluyó la representación simbólica de las 32 entidades federativas del país. Cada estado estuvo identificado mediante banderines, enviando un mensaje de cohesión nacional. La titular de la dependencia, Josefina Rodríguez Zamora, subrayó que este logro forma parte del programa 'Mundial Social', una estrategia diseñada para que los beneficios y la emoción de la Copa del Mundo 2026 lleguen a todas las comunidades, no solo a las ciudades sede.

El 'Mundial Social' busca democratizar la experiencia deportiva mediante actividades culturales, gastronómicas y comunitarias. Según las autoridades, el objetivo es que el legado del torneo sea social y turístico, involucrando tanto a la población local como a los visitantes extranjeros en dinámicas que resalten la identidad mexicana.

Este récord en Chiapas es solo el comienzo. El Gobierno de México tiene contemplado realizar al menos dos acciones récord adicionales dentro de su agenda preparatoria. Con estas iniciativas, se pretende mantener el entusiasmo de la afición y consolidar la imagen de México como un anfitrión organizado y apasionado frente al desafío que representa organizar, junto a Estados Unidos y Canadá, el evento deportivo más grande del mundo.