En un contexto donde la eficiencia energética se ha vuelto prioritaria para el presupuesto de los hogares mexicanos, la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y diversos especialistas del sector coinciden en un punto fundamental: el control del gasto comienza con los hábitos diarios. Con la mirada puesta en el 2026, se han identificado las claves necesarias para que los usuarios mantengan sus recibos bajo control y eviten cargos que puedan desestabilizar sus finanzas personales.
De acuerdo con reportes de autoridades del sector, citados por El Informador, la prevención es la herramienta más eficaz contra el incremento en la facturación. El principal riesgo para los consumidores es cruzar el umbral hacia la Tarifa Doméstica de Alto Consumo (DAC). Esta tarifa, que se aplica cuando se exceden los límites de consumo mensual promedio establecidos para cada región, carece de los subsidios gubernamentales habituales, lo que puede resultar en un aumento exponencial del costo por kilovatio-hora.
Para evitar caer en este esquema, es vital implementar estrategias de ahorro activo. Una de las recomendaciones más recurrentes es el combate a los 'consumos vampiro'. Muchos aparatos electrónicos, como cargadores, televisores y consolas de videojuegos, continúan consumiendo energía mientras están en modo de espera. Se estima que desconectar estos dispositivos cuando no están en uso puede generar una reducción significativa en el consumo bimestral. Asimismo, la transición definitiva hacia luminarias tipo LED y la verificación de la eficiencia energética en electrodomésticos de uso rudo, como refrigeradores y aires acondicionados, se presenta como una inversión necesaria.
En regiones con climas extremos, donde el uso de sistemas de enfriamiento o calefacción es indispensable, las autoridades sugieren mantener los termostatos en niveles moderados —idealmente a 24 grados Celsius en verano— y asegurar un aislamiento térmico adecuado en puertas y ventanas. Estas medidas no solo protegen el bolsillo del ciudadano, sino que también reducen la presión sobre el Sistema Eléctrico Nacional durante las horas de mayor demanda.
Finalmente, la educación energética se perfila como el pilar del ahorro para 2026. Entender cómo leer el medidor y conocer los periodos de facturación permite a los usuarios reaccionar a tiempo ante consumos inusuales, garantizando que el servicio eléctrico siga siendo un recurso accesible y no una carga financiera insostenible.


