En una comparecencia de alto perfil que ha capturado la atención de la opinión pública internacional, la exsecretaria de Estado de los Estados Unidos, Hillary Clinton, se presentó ante el Congreso para rendir declaración sobre el polémico caso de Jeffrey Epstein. Durante su intervención, Clinton fue enfática al declarar que no poseía conocimiento alguno sobre las actividades criminales del fallecido financiero, deslindándose por completo de la red de tráfico sexual que ha sacudido las esferas del poder en Washington por años.

La ex primera dama estadounidense no ocultó su descontento por haber sido citada a declarar en este proceso legislativo. Según las declaraciones de Clinton, su presencia en el Capitolio no responde a una búsqueda genuina de justicia o de nuevos datos sobre el caso, sino a una estrategia política deliberada. La política demócrata afirmó tajantemente que fue obligada a comparecer "a sabiendas de que no tengo conocimiento del tema", señalando directamente que la verdadera intención detrás de esta movida es desviar la atención mediática de las acciones y los múltiples procesos legales que enfrenta actualmente el expresidente Donald Trump.

"No tenía idea de lo que estaba sucediendo", reiteró Clinton ante los legisladores, manteniendo una postura firme y profesional frente a los cuestionamientos del comité. Para la exfuncionaria, el uso del caso Epstein como herramienta de confrontación política representa un intento por mitigar el impacto de los escándalos que rodean a la figura republicana, especialmente en un momento donde la polarización política en el país vecino se encuentra en niveles críticos.

Para México, el desarrollo de estas audiencias en el Congreso estadounidense resulta de particular relevancia. La estabilidad política de Estados Unidos y la integridad de su sistema judicial son temas de seguimiento constante para la diplomacia mexicana, dado que cualquier sacudida en la política interna de Washington tiene repercusiones directas en la agenda bilateral, el comercio y la percepción de seguridad en la región norteamericana.

El testimonio de Clinton ocurre en un contexto de renovado interés por el círculo cercano de Jeffrey Epstein. Sin embargo, la sesión concluyó sin que se presentaran pruebas que contradijeran la versión de la exsecretaria de Estado, lo que para sus simpatizantes refuerza la teoría de que la citación fue, esencialmente, una táctica de distracción política en el marco de las complejas dinámicas electorales estadounidenses.