En una noche que quedará grabada en los anales del baloncesto colegial estadounidense, Braden Smith, el movedor estrella de los Boilermakers de la Universidad de Purdue, alcanzó una cifra histórica que pocos han logrado en la historia de este deporte. Durante el enfrentamiento de este jueves contra la escuadra de Michigan State, clasificada en el puesto número 13 del ranking nacional, Smith repartió su sexta asistencia del encuentro, llegando así a la impresionante marca de las 1,000 asistencias en su carrera dentro de la División I de la NCAA.
Este logro sitúa a Smith en un grupo extremadamente selecto. Con esta hazaña, el talentoso base se convierte en apenas el quinto jugador en toda la historia de la máxima categoría del baloncesto universitario de los Estados Unidos en superar el millar de asistencias. Este hito no solo habla de su capacidad técnica y visión de campo, sino también de una consistencia poco común en el nivel competitivo más alto antes del profesionalismo.
Para poner en contexto la magnitud de este récord para el público mexicano, es importante señalar que la División I de la NCAA (National Collegiate Athletic Association) es el circuito universitario más prestigioso del mundo y la principal cantera de talento para la NBA. Alcanzar números de este calibre en una carrera universitaria requiere no solo de un talento excepcional, sino de mantenerse como titular indiscutible en uno de los programas más exigentes y competitivos del país, como lo es Purdue, institución ubicada en Indiana y miembro de la prestigiosa conferencia Big Ten.
El juego contra Michigan State, disputado bajo una intensa presión en una de las arenas más complicadas del circuito, sirvió como el escenario perfecto para que Smith demostrara por qué es considerado uno de los mejores facilitadores de juego en la actualidad. Sus mil asistencias lo colocan a la altura de auténticas leyendas del deporte ráfaga, consolidando su reputación ante los visores de las ligas profesionales de todo el mundo que siguen de cerca el torneo colegial.
Con este récord, Braden Smith no solo asegura su lugar en la historia de los Boilermakers de Purdue, sino que también impulsa las aspiraciones de su equipo en la búsqueda de un campeonato nacional. Mientras la temporada regular llega a su fase crítica, todas las miradas de los analistas estarán puestas en cómo este joven director de orquesta continúa elevando el nivel de juego de sus compañeros, demostrando que en el baloncesto moderno, el arte de asistir es tan valioso y espectacular como el de anotar puntos.



