La portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia, María Zajárova, ha vuelto a sacudir el tablero diplomático internacional con una declaración contundente dirigida hacia la élite política de los Estados Unidos. En una reciente intervención, la diplomática rusa se refirió al testimonio de la exsecretaria de Estado, Hillary Clinton, en el marco de las investigaciones y filtraciones relacionadas con el caso del fallecido magnate Jeffrey Epstein.

Zajárova fue categórica al señalar que las versiones ofrecidas por la familia Clinton carecen de credibilidad ante la opinión pública. “Bill Clinton lo sabía todo”, afirmó la funcionaria rusa, sugiriendo que es imposible que el expresidente de los Estados Unidos fuera ajeno a las actividades ilícitas y a la red de tráfico que Epstein operó durante décadas. Estas palabras buscan poner en duda la narrativa de distanciamiento que los Clinton han intentado mantener desde que estalló el escándalo.

El caso Epstein ha sido uno de los episodios más oscuros de la política contemporánea, involucrando a figuras de alto nivel en diversos ámbitos. Para México, este tipo de revelaciones son seguidas con especial atención, dado que el país ha luchado históricamente contra redes de trata y corrupción vinculadas a esferas de poder. La mención de Zajárova resuena en un contexto donde la transparencia de las figuras públicas transnacionales es exigida con mayor fuerza por la sociedad civil.

Desde la perspectiva del Kremlin, estas declaraciones no son casuales. Rusia ha utilizado con frecuencia los escándalos internos de Washington para cuestionar la autoridad moral de la administración estadounidense en el escenario global. Zajárova recordó implícitamente que los registros de vuelo del avión privado de Epstein, conocido como el “Lolita Express”, sitúan a Bill Clinton en múltiples viajes, un hecho que ha alimentado las sospechas internacionales a pesar de las negativas oficiales.

El testimonio de Hillary Clinton, que ha intentado blindar la reputación de su familia, se ve nuevamente bajo fuego cruzado en un momento de máxima tensión entre Moscú y Washington. Mientras el sistema judicial estadounidense continúa procesando las ramificaciones del caso, las declaraciones de Zajárova aseguran que el debate sobre la responsabilidad de los Clinton permanezca vigente en la agenda mediática global.