El Banco de México (Banxico) anunció un ajuste significativo en sus expectativas económicas para el cierre de este año, reduciendo su pronóstico de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) a un 1.6%. Esta cifra refleja un panorama más conservador respecto a las estimaciones previas, en un contexto donde la actividad productiva nacional enfrenta diversos vientos en contra provenientes del exterior.
De acuerdo con el último Informe Trimestral del banco central, la revisión a la baja se sustenta de manera prioritaria en el comportamiento de las exportaciones. La institución que encabeza la gobernadora Victoria Rodríguez Ceja anticipó que las ventas de productos mexicanos hacia el extranjero mantendrán un dinamismo moderado durante los próximos meses. Esta tendencia es una consecuencia directa del enfriamiento previsto para la producción industrial en Estados Unidos, el principal socio comercial de México.
Para la economía mexicana, la dependencia del sector secundario estadounidense es un factor determinante. Debido a la estrecha integración de las cadenas de valor regionales, cualquier desaceleración en las fábricas y plantas de ensamble en EE. UU. se traduce en una menor demanda de componentes y bienes manufacturados en territorio mexicano. Banxico subrayó que esta congruencia entre ambos ciclos industriales será el eje que dicte el ritmo de la actividad económica en el corto plazo.
En el ámbito interno, el informe resalta que, si bien el consumo privado ha mostrado resiliencia en trimestres anteriores, los riesgos para el crecimiento nacional permanecen sesgados a la baja. La incertidumbre sobre la política monetaria global y las tensiones comerciales son elementos que podrían limitar aún más el avance del PIB. No obstante, el banco central destacó que se mantiene la vigilancia sobre los indicadores de producción para reaccionar ante posibles cambios en la trayectoria económica.
Este ajuste de Banxico envía una señal de cautela tanto a los mercados financieros como al sector empresarial mexicano. Con un crecimiento proyectado del 1.6%, el reto para la administración federal y los inversionistas privados consistirá en potenciar la inversión interna y capitalizar las ventajas competitivas del país para contrarrestar la menor demanda externa proveniente del mercado estadounidense.

